Eligiendo distribuidor digital (y II)

Publicado el 23 noviembre, 2010, en Editorial & Media 2.0, por David Soler

Después de la primera parte de este post, “Eligiendo distribuidor digital I”, aquí os relaciono algunos puntos más que podríais tener en cuenta si queréis aplicar algún tipo de criterio objetivo para decidir donde y a través de quien distribuir contenidos on line.

No tengo muy claro el por qué pero existen plataformas de distribución que cumplen una función parecida a los distribuidores del mundo “real”. Pero, y como decíamos en la primera parte, puede que hasta te interesen para que hagan parte de tu trabajo. Así que en el caso que le des tu distribución a una de estas plataformas, podrías añadir a la lista:

  1. Gestión integral de derechos y presencia digital. Si no se dispone de estructura de marketing o si no se quiere dedicar recursos internos, la mayoría de ellas ofrecen este servicio que gestiona la presencia de los libros del editor en webs, agregadores, portales, librerías on line, gestiona también sus derechos y apoya la difusión de los libros.
  2. Servicios adicionales. Algunas plataformas incluyen servicios editoriales como traducción, maquetación, corrección, diseño, etc.
  3. Formatos digitales con los que trabaja. Aunque el futuro nos lleve a la convergencia de formatos o muchas plataformas trabajen ya con varios formatos, la gracia está en que te ofrezcan el mayor número de formatos para evitar que el usuario llegue, no encuentre el formato que buscaba y se vaya a comprar a otro sitio.

Dentro del grupo anterior entrarían empresas como 36Lbooks o Libranda, e incluso, aunque no sean lo mismo pero pueden jugar un papel similar plataformas de autoedición tipo Bubok.

Estos puntos son los básicos pero existen otros que también pueden ser importantes para los editores. Son los siguientes:

  1. Sistemas de protección. La mayoría de plataformas digitales, y por una “imposición” en la mayoría de casos por parte de los autores, utilizan sistemas de protección de copias. (Nota: a mí el DRM me parece una pérdida de tiempo y energía pero…)
  2. Descuentos, Formas de pago y liquidación de ventas. Del mismo modo que ocurre en el mundo real. Ojo, que el ciclo de cobro en Internet es infinitamente más corto que en el mundo “real” ;-)
  3. Soporte al cliente. Tanto a cliente final como a editores.
  4. La política de privacidad de sus datos. Aunque pueda parecer que es algo dirigido al usuario final, que también lo es, si el editor va a tener su propia tienda en una plataforma de distribución es importante saber en qué condiciones se tratan los datos de los compradores del editor.
  5. Sistemas de información. Conocer a qué tipo de información podemos acceder para conocer mejor a nuestros lectores y las visitas a nuestros libros y tiendas.
  6. Creación de comunidades. Que la librería on line o la plataforma haya conseguido construir una comunidad de lectores/compradores fieles es un dato a tener muy en cuenta.

Espero que este check-list sea útil para alguno de mis lectores. Y si alguien quiere añadir algún punto o modificar alguno de los expuestos todos los comentarios serán bienvenidos.

¡Qué tengáis una muy buena semana!

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Wikileaks y la democracia de la Red

Publicado el 2 noviembre, 2010, en Editorial & Media 2.0, Reflexiones, por David Soler

Perdonadme si digo que la existencia de Wikileaks no se debe al afán de prestar un servicio público. Por lo menos para aquellos que le aportan la información (la razón de su existencia, vamos). Quizás su creador tenía ese propósito pero seguro que también le movió la idea de cubrir un hueco en Internet con las clásicas filtraciones de toda la vida. Pero todo eso son conjeturas mías, por supuesto.

Lo que sí está claro es que una vez pones la herramienta el uso que la gente le dé es otra historia. Y unos, como no, la usan para lo que nació: filtrar lo que antes filtraban en los medios tradicionales pero sabiendo que el poder de la red es mucho mayor.

Digo todo esto porque se filtran los documentos de Iraq y se monta la que se monta, con toda la razón por supuesto, pero no se filtran muchas otras cosas. O sea, que hay alguien que decide que info se filtra y cual no. Y no lo digo por Wikileaks que filtra muchas otras cosas.

Así que esta filtración, evidentemente, es totalmente intencionada. Quien o quienes lo han hecho son los mismos que lo hacían antes. Lo único que cambia es el medio. De esto, quizás, debería deducirse que la red no es tan democrática como muchos piensan (o pensamos). Siempre hay gente poderosa que mueve los hilos y que decide qué y cuándo debemos estar informados.

Una vez soy consciente de ello lo que más me interesa de toda esta historia es que hace 50 años no nos hubiéramos enterado. O hubiéramos tardado más en saberlo. Ahora la noticia llega antes, más rápido y a más gente que entonces. Como consecuencia de ello la gente, y los que mandan con más razón, nos empezamos a dar cuenta que hay que ir con cuidado con lo que uno dice o hace y que cuesta más controlar la información una vez se vuelca en la red.

Pero quizás los efectos positivos de todo esto no los veremos ni tú, mi querido lector, ni yo. Lo verán nuestros hijos que crecerán con esa cultura de que más te vale portarte bien porque todo se sabe o se puede saber. O sea, esto estará perfecto cuando se produzca un verdadero cambio cultural en la sociedad (o quizás debería decir en las personas). Pero los que hoy mandan en los estados, en los medios, en las empresas, etc., sólo ven Internet como un medio más que les sirve, en algunos casos mejor, a sus intereses. Mientras esa gente o esa forma de pensar y vivir no cambie, pocas cosas cambiarán en el mundo. Ojala me equivoque y la velocidad a la que va todo haga que el cambio real se acelere.

Así que si pensabas que la “democratización” había llegado al mundo y que ahora tenías el poder siento decirte que no tanto y que aún no… o no del todo. Lo siento. Internet y el 2.0 cambian muchas cosas pero no tantas como algunos creen.

¡Que tengáis una feliz semana!

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Eligiendo distribuidor digital (I)

Publicado el 25 octubre, 2010, en Editorial & Media 2.0, por David Soler

Si eres un editor que ha decidido iniciar la aventura de la distribución digital, y aunque siempre mantengo que hay que conseguir la mayor capilaridad posible y por lo tanto hay que estar en cuantos más puntos de distribución, mejor, es posible que no tengas recursos para controlar tantos puntos o simplemente prefieres centrarte en unos pocos. Aunque te decidas por darle tu distribución online a un “mayorista” o vayas directamente a tiendas on line, si quieres hacer una selección de quien te conviene os dejo esta pequeña guía a modo de check list para tomar la decisión a la  hora de elegir a tus compañeros de viaje comercial:

  1. Tráfico a la web. Debemos fijarnos si tiene un buen tráfico o una política concreta para conseguirlo. El tráfico no garantiza la venta, por supuesto, pero sí la visibilidad y a mayor número de impresiones más posibilidades de venta.
  2. Política de Marketing on line. Saber si tiene una política concreta para la promoción del portal o los libros que distribuye en:
    1. Social Media Marketing: presencia activa en redes sociales (como Facebook), en redes profesionales (como LinkedIn o Ediciona para el sector editorial), en blogs o en servicios de microblogging (tipo twitter).
    2. SEO y SEM. Las políticas de SEO y SEM van encaminadas a mejorar la posición en los buscadores. La primera se enfoca a estructura de los contenidos y la segunda es la compra de palabras clave (keywords) para aparecer en los enlaces patrocinados de los buscadores.
    3. Publicidad on line. Campañas que va a desarrollar mediante banners en otras webs, medios de comunicación o blogs, emailings a su base de datos. Si tiene una newsletter con las novedades.
  3. La cantidad de títulos y editoriales que distribuye. Un gran número de títulos mejora la oferta y atrae a más público.
  4. Aprovechar y practicar el cross-selling. Tener un buen motor de base de datos permite que cuando un usuario busque un ebook se le presenten alternativas al mismo.
  5. La experiencia de usuario / Usabilidad. Que sea fácil navegar por la web (usabilidad). Que se cierre la venta en el menor número de pasos posibles. Que de gusto y sea fácil navegar y, sobre todo, comprar.
  6. Web lo más social posible. Este punto es aplicable a librerías o distribuidores que vendan a cliente final. Esto puede conseguirse de dos formas:
    1. Permitiendo que los usuarios compartan sus contenidos en distintos sitios de la red, mediante el uso de marcadores sociales.
    2. Que haya un sistema de recomendaciones, donde los propios usuarios dejan reseñas sobre los ebooks que han comprado o leído.

Estos puntos son los básicos pero existen otros que también pueden ser importantes para los editores y que trataré en la segunda parte de esta entrada.

Nota: estos puntos no tienen ningún sentido si has decidido distribuir con Libranda ya que, hasta la fecha y si no estoy equivocado, es una plataforma que exige exclusiva ;-)

¡Que tengáis una feliz semana!

Actualización a las 19:30h. Se ha generado en twitter cierta polémica sobre el tema de la exclusividad. Quiero dejar claro que a mi me parece muy respetable que Libranda exija exclusividad pero también creo que en un mundo como el actual no tiene mucho sentido. Creo que pocos distribuidores digitales de contenido la exigen (si estoy equivocado, por favor, corregidme). Lo ideal sería que igual que uno decide comprar en una librería u otra, el editor (y el librero) pudieran decidir a que distribuidor vender/comprar (igual que pasa con muchos productos de otros sectores). Otra cosa es el problema tecnológico que, por supuesto, tiene segura solución. Solo faltaría que por un ISBN se parara el mundo.

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