El ROI de los medios sociales

Publicado el 26 marzo, 2012, en Social Media, por David Soler

Probablemente el ROI (retorno de la inversión o, para decirlo claramente, cuánto dinero gano con la inversión que realizo) es la mayor de las preocupaciones de todas las empresas y de muchos profesionales cuando hablamos de Internet y los medios sociales (vale para todo pero sobre todo para Internet). Si nos tomamos los medios sociales como un medio publicitario más (o un canal), que es como se lo toman la mayoría, lo más habitual es que una empresa quiera saber cuánto va a recibir por cada euro invertido. Pero ojo, en todo esto hay un poco de trampa.

  • En la mayoría de campañas de publicidad que una empresa puede hacer, ya sea de televisión, un anuncio en prensa o revistas o cuñas de radio, es difícil establecer el ROI. Sí, vale, se puede establecer causa-efecto entre la campaña y el aumento de ventas. Pero si la campaña se hace en distintos medios ¿Cuál fue el canal clave para el aumento de ventas? La mejor forma de medir el éxito de una campaña de medios tradicionales es si uno incluye códigos promocionales o genera cupones o solicitudes de información que luego los comerciales puedan transformar en ventas. Pero para el resto de formas de hacer publicidad, incluyendo el reparto de flyers, los carteles, los catálogos, las marquesinas o las vallas, no podemos afirmar 100% que un aumento de ventas vino por la campaña X. Así que no veo porque una empresa tiene que exigirle a su actividad social online algo que no le exige a otras formas de publicitarse.
  • Y cuando una campaña no ha funcionado, por normal general, no matamos al medio. Decimos que la campaña o la pieza no funcionaron. Las empresas no dejan de creer, en la mayoría de ocasiones y generalizando, en los medios que utilizan. Hay muchas razones para que algo no funcione, empezando por un mal briefing o un error en el posicionamiento (por no decir un error al lanzar un producto que no tenía cabida en el mercado). Lo mismo puede pasar cuando se diseña una estrategia en medios sociales, es posible haberse equivocado en los lugares seleccionados.
  • Otra cuestión “tramposa” es la oportunidad. Muchas empresas no pueden hacer ningún tipo de publicidad por falta de recursos económicos. No se plantean ni siquiera arriesgar para realizar una campaña que, visto lo visto, parece que funciona o da retorno. Es decir, si aceptamos como verdad absoluta que la mayoría de medios publicitarios tienen un retorno en forma de ventas ¿Por qué no invertimos en ellos si está tan claro el beneficio? Supongo que porque tampoco lo tenemos tan claro. Ahora con estas cosas de la Red las empresas tienen la oportunidad de ganar algo de visibilidad, que siempre es mejor que nada, a un coste razonable. ¡OJO! No es gratis, pero nunca hasta ahora había aparecido un medio que estaba al alcance de todo el mundo.
  • La participación es otra de las cuestiones importantes. Uno cree que creando un blog o abriendo una cuenta de Twitter ya está todo hecho. Pues lo siento pero no. Ya he comentado en otras ocasiones que, en la mayoría de ocasiones, esto del 2.0 tiene más que ver con las relaciones públicas que con el marketing de medios de siempre. Y por definición las RRPP requieren de un trabajo de largo plazo. Si todo fuera tan fácil como montar una fiesta y al día siguiente tener que llamar a la policía para que frene a las hordas de compradores ávidos de llevarse nuestros productos viviríamos de evento en evento y tiro porque me toca.
  • Cantidad. Esta es la última de las grandes críticas. Como todo el mundo anda hablando de las redes sociales y los millones de personas que las usan, se tiende a pensar que se abrirá una página en Facebook y en pocos días se alcanzarán más de 5.000 miembros.  Ni es tan fácil ni tampoco es necesario. Dependerá de tu sector, negocio, producto, etc…  No sé por qué razón se le exige a la red cantidades mayores de las que puedas conseguir por otras vías.

Dicho todo esto, que no quiero que suene a excusa, soy el primero que creo que hay que buscar el ROI de nuestra inversión online como en cualquier otra inversión. Pero primero hay que tener muy claro que la presencia online de una empresa o un profesional responde a unos objetivos ligados a su negocio (offline). Uno puede abrir un blog si eso puede servirle para explicar un productos complicado, para mostrar que su equipo humano es de nivel, para hacer ATC pero no porque lo llenaremos de publicidad o simplemente porque sí.

Lo segundo es decidir que es ROI para la empresa.  Se trata de definir de qué forma se va a decidir que la inversión en medios sociales tiene sentido o no para el negocio. Y no siempre tendrá que ver con ventas o ingresos, o por lo menos, no de forma directa. Hay muchas razones para estar en medios sociales, muchos objetivos distintos que pueden cubrirse y más formas de medirlos y no todos son monetarios, aunque estos, en muchos casos, sean los más importantes (al final de todo lo son, por supuesto).

Si se ha hecho un buen análisis del negocio, de lo que los medios sociales pueden aportarnos, si sabemos dónde encontrar a nuestro target y hemos diseñado una estrategia acorde con todo ello y con nuestros objetivos de negocio será muy sencillo definir las KPI’s (Key Performance Indicators o Indicadores Clave del Rendimiento) que nos ayudarán a determinar si la inversión tiene sentido o no. El problema empieza cuando no se tiene claro por qué se está y uno se lanza por el efecto arrastre del resto y así, claro está, no hay ROI por ningún sitio.

¡Qué tengáis una feliz semana!

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Manifiesto AERCOmparte

Publicado el 27 febrero, 2012, en Social Media, por David Soler

El pasado 30 de noviembre de 2011 se celebró en Barcelona la primera edición del evento AERCOmparte, organizado por AERCO. Tuve el honor y la suerte de formar parte del equipo organizador y, por lo tanto, tuve una participación activa en el mismo.

Una de mis compañeras, Nuria Mañé, coordinó una actividad que titulamos “Manifiesto AERCOmparte” y que trataba de crear  un manual de buenas prácticas en Social Media con las aportaciones de los presentes, de los que seguían el evento a través de twitter y de 3 expertos en una mesa redonda.

Ahora AERCO acaba de publicar el Manifiesto con las cosas que se dijeron y es un gusto ver un manual que ha sido creado gracias al crowdsourcing y por la aportación de más de 200 profesionales del Social Media. Personas compartiendo ideas y conocimiento para que el resultado sea aún mejor.

¿Se os ocurre una manera más 2.0 de hacerlo? No, seguro que no.

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Las personas y los entornos 2.0

Publicado el 20 febrero, 2012, en Reflexiones, por David Soler

Aún me sorprendo cuando en mi entorno alguien me pregunta “¿eso has puesto en Facebook?” o cuando me doy cuenta que siguen asociando redes a diversión, pérdida de tiempo, tontería, pasar el rato, etc. Pero también me pasa con muchísimos “nativos digitales”, lo que aún me sorprende más.

Ojo, no me parece mal que alguien use Facebook para subir fotos del partido de fútbol entre colegas y Twitter para soltar cualquier sandez. Pero lo que no acabo de entender es como la gente no ve los beneficios que los entornos 2.0 ofrecen a las personas y las ventajas competitivas que cualquiera puede desarrollar en y gracias a ellos.

Voy a hacer una lista, no exhaustiva, de cosas que las personas podemos hacer gracias a algunas aplicaciones que han nacido al amparo de la filosofía 2.0:

  • Informarte y, además, por expertos en un tema concreto. Imagínate que tuvieran cuenta en Twitter los Premios Nobel de Física de los últimos 10 años. Les podrías poner a todos en una lista y en 5 minutos podrías leer exactamente lo mismo que ellos están leyendo y compartiendo en la red. Este es un ejemplo extremo, claro, pero pongámoslo a un nivel más mundano y podrías seguir a gente que para ti son un referente en los temas que te interesan y al final de día absorber la misma información que ellos.
  • Captar conocimiento de gente con más experiencia que tu en algo que necesitas aprender. Podrías seguir y participar en discusiones de LinkedIn donde las personas se juntan en grupos temáticos. Tú haces la pregunta y ya saldrán personas a dar su opinión. Lo mejor de todo es que el tema empezará a mostrar nuevas perspectivas y eso, por supuesto, incrementará el valor del aprendizaje. Todos los días se abren discusiones sobre temas muy interesantes en los miles de grupos que existen en LinkedIn o en cualquier otra red que facilita los debates largos y profundos. Tampoco tienes que empezar nada, simplemente busca y lee. Casi todo está ya hablado y reflexionado, aunque cada nueva discusión le da una visión distinta y enriquecedora al mismo tema.
  • Pero si no te apetece abrir una discusión o una cuenta en LinkedIn siempre puedes buscar conocimiento en Slideshare, en Issuu o en Scribd a través de presentaciones de power point. Hay miles de cada tema y de todo el mundo. Te puede ayudar, además, a inspirarte si eres un formador o un profesor, o si vas a dar una conferencia o tienes que preparar un informe en tu empresa y no sabes cómo enfocar el tema.
  • Youtube es algo más que un lugar para ver los vídeos de los bebés que bailan break-dance o el último vídeo de Madonna. Es un sitio donde muchos colgamos nuestro conocimiento para que sea “digerido” de forma más fácil. Encontrarás todo tipo de tutoriales, de webminar o información práctica para crear cualquier cosa.
  • O puedes navegar por Internet y suscribirte a un montón de blogs de gente interesantísima y experta en un tema y “chupar” todo el conocimiento que van subiendo a su sitio semana tras semana. Lo divertido del tema es que si cuando lees un artículo no quedas satisfecho, le puedes dejar un comentario en el post y seguro que el bloguero te responde. Y eso puede iniciar un interesantísimo debate que nos enriquece a todos. En algunos blogs acaba siendo más interesante la discusión de los comentaristas que el propio artículo que le dio pié.
  • Pero no tienes que usar la web 2.0 solo para captar conocimiento, aprender técnicas concretas, buscar información “curada”, etc., también puedes tener un hobby y seguro que encontrarás o una red que hable de ello o un foro dedicado o simplemente un grupo en Facebook. Tienes un lugar donde hablar sobre los bonsáis, o los puzles 3D o lo que sea que te guste. O puede servirte para desarrollar de forma semiprofesional o, por qué no, con idea de ser profesional en el futuro tu interés por un tema. Internet elimina muchas barreras de entrada. Así que si te gustan las fotos podrías dedicarte a cultivar Flickr, subir tus creaciones, entrar en contacto con otros profesionales, dejar que las usuran para catálogos y folletos y quién sabe si algún día alguien te haría una propuesta económica seria.

En definitiva, que cada uno hace en Internet lo que le apetece o lo que le parece que puede hacer pero es una pena dejar pasar de largo algunas cosas que Internet nos regala cada día: crecer como personas y profesionales gracias al aprendizaje continuo y, si es posible, compartido. No hay mejor manera de aprender que de la experiencia y la inteligencia colectiva. Y todo está en Internet, en abierto, libre y, la mayoría de veces, gratis. Solo hay que tener la mente abierta y dispuesta a romper paradigmas mentales. Experimenta… es muy sano.

He hablado de conocimiento, de curación de contenidos, de información y de formación pero no quiero olvidar lo más importante de todo esto: las relaciones que estableces. La posibilidad de conocer a gente hiperinteresante que de otro modo no hubieras conocido antes. Solo por eso ya vale la pena.

¡Qué tengáis una feliz semana!

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