La Casa Blanca acaba de pronunciarse casi en contra de la Ley SOPA. Digo “casi” porque en realidad dice que no apoyarán una ley que “pone en riesgo la actividad legal” y que puede ir en contra de las libertades civiles (algo que era obvio para muchos). Se ha ganado una batalla, pero no la guerra. Porque lo que ahora harán los defensores de la ley es ponerse a trabajar para negociar y buscar apoyos a un nuevo texto. Por eso no debemos bajar la guardia.
Si no sabéis de qué va la ley podéis ver este vídeo o, simplificándolo mucho, debéis saber que lo que se pretende es perseguir y cerrar aquellas webs que, supuestamente, se lucran porque ofrecen enlaces a contenidos protegidos por la ley de Propiedad Intelectual vigente (granjas de enlaces, foros, sitios de P2P, etc). Para conseguirlo podrán controlar lo que cualquier persona comparte en la red, ya sea en Facebook o en un blog… hasta me atrevería a decir que van a leer tus correos electrónicos (practica que tampoco tengo muy claro que hoy no haga o no pueda hacer Google, por supuesto). Hablando en plata: se pretende controlar Internet. Ahí es nada.
También conviene que sepas que esta ley se parece mucho a nuestra ley Sinde, que el gobierno actual ya se ha puesto manos a la obra para acelerar, y será, me parece a mí, “el faro que guie” por donde van a ir tantas otras leyes en distintos países (en Argentina, México o Colombia, por ejemplo). Pero da igual porque la ley SOPA nos afecta a todos.
Igual que la ley Sinde, dice defender los derechos de propiedad intelectual de los autores. Y el camino más fácil es cerrar esas webs y ponerse a controlar lo que compartimos por ahí. Y para más inri no lo harán por la via judicial, no, esto se hace por vía puramente administrativa. Hablando claro, un grupo de X personas decidirán que web o blog merece ser cerrado. Pero ¿te has detenido a pensar lo siguiente?
- Con la cantidad de información que hay en Internet y el número creciente de webs y blogs que se dedican a enlazar a miles de sitios por cualquier razón ¿es físicamente posible dedicarse a revisar web a web? La lógica nos dice que no, así que supongo que al final esto lo hará un algoritmo, una máquina. ¡Bien! Al primer link más o menos sospechoso, cierre al canto.
- Si esto es así de automático podrían cerrar mi blog si sigo enlazando a cualquier sitio. Pongamos un ejemplo: si yo escribo un post muy práctico y hago una cosa tan normal como que en lugar de reescribir un texto completo enlazo a la noticia de un periódico o a otro blog (como en el caso de este mismo post) igual me encuentro con que me lo cierran. O si comparto un vídeo de Youtube ilustrativo de un método y con contenido protegido pues también. Yo pierdo, y tu, lector, también. Pero ojo, cerrarán también tu Google Sites o tu grupo en Ning si contiene enlaces “protegidos” que utilizas para enseñar a tus alumnos, por ejemplo.
- Pero ok, aceptemos “pulpo como animal de compañía” y digamos que ese “grupo de expertos” se mirarán con cuidado que cierran y qué no ¿Os parece bien que alguien tenga tamaño poder? ¿Hasta cuando los “expertos” serán independientes? ¿No les afectará la presión de la industria? Mmm… vamos, que la respuesta está clara, ¿no?
- Y siguiendo con el grupo de expertos. ¿Cómo se va a decidir quien forma parte de ese grupo? Si la ley viene auspiciada por “la industria” ¿Qué te hace pensar que van a aceptar la entrada de personas más afines a Internet? ¿Habrá alguien con esa sensibilidad? Yo no lo creo, así que será una comisión que ya nacerá sesgada porque no habrá ninguna voz discordante.
- Pero un momento, ¿a quién defiende está ley de verdad? ¿A todos los creadores o solo al grupo de los que tienen suficiente poder y dinero para presionar? Pues más bien diría que a estos últimos representados por las empresas que pueden ponerse a presionar, claro. Y que, justamente, son las empresas que peor lo están pasando con el cambio digital y las que, oh que curiosidad, menos ganas tienen de que las cosas cambien. No, no te engañes. Esta ley no le va a servir a los grupos de música o a los autores que ya han aprendido las nuevas reglas del juego. Son para los otros (tampoco discutiremos hoy sobre los nuevos modelos ni si hay que cambiar o no).
- Y ¿qué vamos a hacer con Google que es el mayor “proveedor” de enlaces a sitios “ilegales”? ¿Se les ha ocurrido a “los genios” redactores de la ley que harán con todos los buscadores cuyo único interés para los usuarios es que nos proporcionen buenos resultados?
A todo esto a Sony, por poner un ejemplo cualquiera, no le parecerá mal que nos dediquemos a compartir un vídeo de un artista al que interesa promocionar, claro. Aún asumiendo que tienen el derecho legítimo a decidir por lo que quieren cobrar y por lo que no, me parece que NOSOTROS LOS CONSUMIDORES-PERSONAS deberíamos tener ya claro que las cosas han cambiado lo suficiente como para no admitir actitudes del tipo “ahora sí, ahora no” “esto sí y esto no”. Pero yendo un poco más allá, si el sistema es automático ¿Cómo le vamos a decir que tal o cual enlace no tiene problemas? Y, aún sabiendo que técnicamente es posible, cuándo haya miles de enlaces “compartibles” y otros miles que no en la misma web, ¿qué? Un poco complicado, ¿no os parece?
Estoy a favor de que los creadores reciban una contraprestación económica por su trabajo. Y no discuto la cuantía de ese valor, ni critico que la cantidad pueda parecerme obscena (igual que me lo puede parecer el salario de un banquero o la ficha de un jugador de fútbol). Y tampoco me gustan los que se ganan la vida facilitando esos enlaces para obtener ingresos por publicidad o por los mismos enlaces aunque, sinceramente, no sé si llamarles piratas por lo que hacen o simplemente felicitarles por haber sido más listos que otros.
Pero no puedo aceptar que por una ley que cada día tiene menos sentido en un mundo en red se ponga en riesgo la privacidad y la libertad de las personas. Digo NO a cualquier tipo de control sobre la Red. Porque se empieza por un tema económico y se acaba por censurar una protesta.
Y tú, amigo lector, si tampoco quieres perder todo lo que has ganado gracias a Internet y a la Red deberías levantarte y hacer algo. Escríbe una actualización en tu muro de Facebook, comparte el vídeo en Twitter, firma las peticiones de Actuable, pasa este post por email a tus amigos, abre discusiones en LinkedIn o escribe algo en tu blog si lo tienes ¡pero no te quedes parado!
¡Que tengáis una feliz semana!
PD: mañana miércoles 18 muchas webs, entre ellas la versión anglosajona de wikipedia, cerrarán como protesta a la iniciativa SOPA. Muchos internautas harán cosas similares. Yo no compartiré nada en la red y no responderé a mensajes en mi blog. Es mi humilde contribución a la protesta. Si quieres sumarte usa el hashtag #18J
En las últimas semanas he estado preparando, conjuntamente con Theresa Desuyo, las clases que daremos en el MBA de EADA sobre eBusiness. Nos pareció interesante explicar una metodología para enseñarles a los alumnos como desarrollar modelos de negocio online y decidimos utilizar “Generación de modelos de negocio”. La decisión no pudo ser más acertada. El libro es espectacular en todos los sentidos.
No es un libro ni una metodología aplicable únicamente a modelos de negocio online. Está pensado y diseñado para cualquier entorno pero nosotros vamos a utilizar algunas cosas en las sesiones de la asignatura , empezando por el lienzo que me ha parecido una herramienta fantástica para analizar, reflexionar y conceptualizar visualmente como construyes tu modelo de negocio de una punta a otra, desde los proveedores hasta los clientes.
A algunos investigadores y profesionales del diseño estratégico les parecerá que el lienzo en particular y el libro en general dejan fuera algunas variables esenciales en un Plan de Negocio. Es verdad, a mí también me faltan algunas cosas (como darle más protagonismo al análisis de la competencia, por ejemplo) pero me ha parecido que tanto el libro como la metodología propuesta tienen puntos fuertes que compensan esas “carencias”.
- Es un libro muy fácil de leer. Con poca terminología técnica, que la hay, eh?, lo que hace su lectura muy ágil.
- Gran profusión de gráficos, diagramas y dibujos que hacen que los conceptos entren por los ojos. El diseño en general es fantástico, desde esos gráficos hasta la tipografía utilizada a lo largo del libro.
- Un desarrollo secuencial que te ayuda a ir digiriendo la metodología y los aspectos clave del diseño. Tienes las sensación que se van añadiendo capas de conocimiento una sobre otra de manera ordenada (para los cartesianos como yo esto es de mucho valor).
- Muchos ejemplos, muchas citas. La mayoría son ejemplos de empresas reconocidas pero también hay algún ejemplo de empresas de servicios pequeñas. Diría que prácticamente todos los conceptos e ideas están soportadas con un ejemplo.
- Se explican conceptos utilizando frases cortas y esquemas. Hay explicaciones, sí, pero no son “un ladrillo” interminable (igual a algunos investigadores les puede parecer que eso es justamente una de las cosas malas del libro). Una cosa sencilla que puedas entender y aplicar.
- Y, por último, el propio formato del libro. Creo que es un gran acierto que sea apaisado. Parece como que te ayuda a entrar mejor en una dinámica creativa.
En definitiva que el libro está muy bien y a mi particularmente me ha encantado. Quizás no sirva para alguien que no esté familiarizado con el lenguaje del mundo de la empresa o que no maneje terminología sobre estrategia y modelos de negocio. A ese segmento le faltarían cosas para aprovecharlo del todo y, como he dicho más arriba, hay algunas cosas que el libro y la metodología no tienen en cuenta y que son importantes. Tampoco servirá para los que ya saben mucho. Les parecerá un “pelín frívolo” o muy yanqui por lo espectacular del formato y la manera de contar el contenido. Para el resto, entre los que me incluyo, el libro merece la pena. Y para todos sirve como una fuente más de conocimiento, que nunca ocupa lugar. Además, siempre puedes tomarlo como referencia y adaptarlo a tus necesidades.
Podéis ver una parte del libro en la página de Scribd y si queréis leer una reseña con más profundidad y conocimiento os recomiendo consultar esta entrada en el blog de Javier Megias.
Y, para terminar, el libro tiene dos autores principales y luego un grupo de colaboradores en diseño y otras cosas, pero se gestó y probó, como si de un modelo de negocio en sí mismo se tratara, con la colaboración de más de 450 personas en todo el mundo a través de herramientas 2.0.
¡Qué tengáis una feliz semana!














