Blog: Abreviatura de “web log”, un diario o revista que se publica en Internet. Los blogs a menudo se utilizan para publicar enlaces a archivos, que pueden ser copias ilegales de música, películas u otros ficheros multimedia”
Así, sin despeinarse ni ruborizarse, nos definen la gente de Promusicae, SGAE y FAP en el “documento” (por llamarle de algún modo) que han editado y que quieren distribuir en escuelas e institutos de España con el objetivo de educar a alumnos y padres.
Se pueden decir muchas cosas sobre los blogs pero generalizar de este modo es tendencioso y manipulador además de ser falso. Es como si yo afirmara que “los músicos son unos tipos que, a menudo, se drogan” o que “los escritores son unas personas que, a menudo, van de divos” y, encima, me quedara más ancho que alto.
Rápidamente la gente de Hacktivistas, Anonymous y Pirates de Catalunya han publicado su propia “Guía para madres y profesoras” (con guasa, claro) con una definición más ajustada y que Mangas Verdes reproduce en su blog.
La verdad es que ir por el mundo “haciendo amigos” de este modo no es la mejor forma de tratar de reducir el nivel de crispación y enfrentamiento que se vive en la red (y que ya la trasciende) ni ayuda a mejorar, o a empezar de una vez, el necesario debate sobre la piratería, los contenidos, la cultura de lo gratis en nuestra sociedad, el copyright, etc.
Solo me faltó ver el interesante documental que emitió La 2 de Televisión Española “¡Copiad, Malditos!” sobre lo que rodea al copyright. Os lo recomiendo, está muy bien. Pero además en la web que os enlazo encontraréis muchas más cosas: videos con las entrevistas a algunos de los que salen en el documental, comentarios, la música utilizada, etc… un auténtico documental 2.0 (TVE lo está haciendo muy bien en los medios sociales). Y, además, es muy ilustrativo de “la odisea” que supone tratar de licenciar una obra como a ti te parezca.
En uno de los vídeos adicionales la Directora General de CEDRO (la SGAE de los libros) dice que hay que pedir permiso para el uso de imágenes, textos, etc., y me ha entrado el “canguelis” pensando en la presentación que he preparado para mi charla en el marco del Encuentro Internacional de Marketing Editorial del día 9 en Bogotá, repletita de imágenes sacadas de Internet. Me aterra que esta locura nos haga perder el sentido común. Porque os puedo asegurar que todas las imágenes que utilizo en mi ppt las uso con buena intención. Es un poco la puerta que ha abierto la Ley Sinde.
El resto de entrevistas están muy bien. Todas. Pero oyendo a los que defienden la postura del copyright, que dicen cosas muy interesantes, me ha quedado claro que se sigue pensando en Internet solo como un medio más a sumar a lo que tienen (un entrevistado dice que “es un fantástico medio de distribución”) y no se ve como algo que cambia las cosas (la famosa palabreja “disruptivo”). Se sigue pensando en términos 1.0 en el 2.0. Lorenzo Silva está magistral. Igual que Nacho Escolar.
Si empezáramos por entender que Internet cambia muchas cosas, entre ellas la forma de relacionarse de las personas y sus hábitos de consumo, podríamos empezar a poner en duda muchas otras “verdades absolutas” de otra época y al final, quizás, diríamos que los blogs son unos sitios donde la gente cuelga cosas que le parecen interesantes y que, como en todo en la vida, algunos son editados por auténticos “getas”.
¡Que tengáis una feliz semana! (muy feliz para los que se toman vacaciones, por supuesto).
A propósito de la “Ley Sinde” lo que más he leído, en la cantidad de artículos de opinión que han escrito los “creadores” (músicos, artistas, escritores, cineastas, etc.), es que el problema es “la cultura del gratis total que impera entre los internautas”. Parece como si ellos no fueran internautas y nosotros tampoco fuéramos creadores. Y siempre utilizan el mismo argumento “¿Por qué negarse a pagar el precio de un libro o de una canción y, sin embargo, pagar sin rechistar el precio del pan, del vestido o de la hipoteca?”. Desde Simancas hasta Bardem. A mí ya me cansa este argumento por muchas razones pero ahora ya simplemente por estúpido, simplista y tonto.
La cultura de lo gratis la hemos generado entre TODOS y eso incluye también a los “creadores”. En cada una de nuestras acciones.
- Cuando un músico lee un periódico en Internet en lugar de comprar el ejemplar en un quiosco.
- Cuando un escritor compra sus billetes y hace una reserva de hotel para asistir a una feria a través de Internet en lugar de ir a una agencia de viajes.
- Cuando una productora de cine o tv sube videos a Youtube y organiza una campaña para que se compartan por la Red en lugar de utilizar un servicio de pago.
- Cuando una revista sube todos o casi todos sus contenidos a la red en lugar de cobrar por leerlos.
- Cuando un autor usa GoogleDocs en lugar de comprarse una licencia de Microsoft Office.
Así es como, entre todos, hemos creado este “monstruo” del todo gratis. Los que apoyáis la Ley Sinde y los que no. Y resulta irónico que el contenido en Internet sea gratis. Sin contenido no haría falta Google para ordenarlo, ni una conexión para tener acceso a él, ni un dispositivo para leerlo. Sin embargo todo el mundo paga por el dispositivo y la conexión y no por el contenido. Triste, sí. Raro, también. Pero así son las cosas.
¿Tiene solución todo esto? A corto plazo lo veo difícil. Es difícil mientras haya gente dispuesta a compartir su conocimiento o sus creaciones. Es difícil mientras exista Google que nos regala sus aplicaciones. Quizás si nos pusiéramos todos de acuerdo para cobrar por cada cosa que compartimos, cosa altamente improbable, algo cambiaría. Y será difícil mientras sigamos complicándole la vida a la gente que sí está dispuesta a pagar por los contenidos manteniendo, entre otras cosas, las ventanas de emisión/edición y poniendo unos precios que no se corresponden con lo que el mercado está dispuesto a pagar.
Así que en lugar de quejarnos porque la gente no paga, lo que hay que hacer es tratar de encontrar el modelo de rentabilizar aquello que la gente, por lo visto, no quiere pagar. Vía publicidad, pago por ver/leer o como sea. Un editor deja aquí su visión ante las descargas ilegales y la Ley Sinde. Me gustó como nos explica su experiencia y cómo está tratando de encontrar el modelo justo. Porque está es otra, me parece a mi que no hay un modelo bueno para todos. Cada uno tiene que encontrar el suyo. Resulta curioso que los músicos se quejen cuando reciben ingresos por publicidad y por conciertos. Deberían pensar que otros no tienen ni siquiera esa oportunidad.
Lo que está claro es que este es un problema nuevo, en un entorno nuevo y no vale aplicar las soluciones viejas.
¡Os deseo a todos un Feliz 2011 lleno de éxitos personales y profesionales!














