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Defectos de formación


David Soler Freixas - 6 marzo, 2012 - 12 comments

Hace unos días leía un interesante artículo de Titonet sobre la formación en escuelas de negocio a raíz de su participación en TEDxFundesem. Es un tema que me toca de cerca puesto que yo dirijo un programa y doy formación en Social Media Marketing en una escuela de negocios que está entre las más reconocidas de España, además de que la formación y las conferencias son de los servicios más demandados en 2shareworld. Y, aunque me gusta mucho formar y me siento realmente cómodo, también soy crítico en como lo estamos haciendo. Coincido en bastantes cosas con Titonet pero no en otras y por eso me he lanzado a seguir su post e invito a quien le apetezca a que hagamos un meme de todo esto. Solo tenéis que dejar un comentario a este post o al de Titonet con un enlace a vuestro post-opinión.

Empezaré por admitir que no soy un experto, ni de lejos, en pedagogía, ni en enseñanza. Así que la mía es sólo una humilde opinión más.  Pero creo, como decía en el comentario que dejé en el post de Titonet, que el sistema educativo falla de manera general y en todos los que intervienen en la cadena: los alumnos, los profesores, la escuela y las empresas.

Los alumnos son personas que durante toda su vida ha recibido transmisión de conocimiento, han leído y memorizado párrafos y páginas y han vivido siempre la secuencia “problema-solución”, así que resulta difícil que cambien su hábito de aprendizaje. Simplemente no conocen otro método.

Así que lo “normal” es que cuando llegan a una escuela de negocios, donde han invertido una cantidad importante de dinero, nos encontramos con algunas de estas cosas:

  • Algunos buscan una especie de fórmula milagrosa que les de soluciones o bien para su empresa o para mejorar/escalar en su futuro profesional.
  • No suelen poner en duda lo que se les dice porque eso les llevaría a dudar de su propia inversión y sería fatal para la autoafirmación necesaria de que ha sido dinero bien empleado.
  • Aunque parezca extraño agradecen los trabajos (los antiguos deberes) en casa, la caña dura, las notas, etc. Y eso que hablamos de gente con una cierta edad y que ya sabe lo que quiere.
  • Participan pocos (estos son los que más lo aprovecharán, claro) y casi siempre son los mismos. Los que no lo hacen, creo, es por esa especie de vergüenza mezclada con el miedo escénico.

Los alumnos deberían ser conscientes de lo productivo que es la discusión en grupo, la retroalimentación entre alumnos y de éstos con el profesor. Para recibir teoría tienes dos fuentes: los libros e Internet (¡todo está en Internet y gratis!). No hablo de los que buscan un título, porque son un caso aparte.

Con el panorama anterior es fácil imaginar la actitud que va a tomar un profesor. Como los alumnos piden soluciones pues nos dedicamos a traspasar nuestra experiencia, lo que nos funciona o hemos visto que funciona, cómo hacer más dinero con menos gasto, etc. sin darnos cuenta que, si bien hay algunos aspectos comunes o extrapolables, la realidad es que cada empresa es un mundo y cada alumno debería buscar la mejor solución para su negocio.

En realidad deberíamos formar para que se llevaran un método o un sistema, conocieran algunas alternativas pero luego cada cual debería ser capaz de buscar “su solución”. Deberíamos formar para que la gente fuera creativa y tuviera iniciativa propia, no formar para tener patrones que aplicar en cada caso. Porque no hay dos casos iguales.

El tercer eslabón, la escuela, tiene tanto de escuela como de empresa. Así que ganar dinero entra dentro de sus objetivos. Ahí se corre el riesgo de primar la rentabilidad de los programas por encima de las virtudes pedagógicas. ¿Qué se pone de moda la innovación? Pues ahí te voy con programas sobre Innovación.

No digo que la enseñanza no sea de calidad, que lo es, ni que los profesores no sean buenos profesionales y comunicadores, que lo son. Digo que quizás debería prestarse más atención a la forma y al contenido antes que al margen. Como ocurre en todas las empresas, si antepones el resultado económico a lo demás, es evidente que todas las decisiones que tomes van a pivotar alrededor de esa premisa. Como decía Titonet, se maximiza el beneficio vía más alumnos, menos horas, más trabajo en casa, etc.

Y nos faltan los valores. Sí, en muchas escuelas se forma en ética, en algo cercano a valores, en habilidades directivas pero la realidad es la que es. Hace unos días leía este interesante artículo del decano del IE donde reconocía que aún les faltaba por mejorar. Pero podríamos empezar por olvidarnos del lado económico/lucrativo del negocio y centrarnos en el aspecto de responsabilidad y compromiso social de los que saldrán de nuestras escuelas. Como decía el artículo: hay que formar directivos menos arrogantes.

Claro que las empresas, por lo general, no nos lo ponen muy fácil.

A ver, si el stakeholder más importante de una empresa es el accionista (hay que crear valor para él) está claro que los ingresos y el margen son las dos KPI’s que más le importarán. Por lo tanto, no se buscará satisfacer al cliente con el producto que quiere sino se tratará de sacarle el máximo provecho (crosselling a tope) y reducir al máximo el gasto (ERE’s, retrasar pagos a proveedores, salarios bajos, etc.). Si esto es así, ya puedes formar a gente en lo que quieras que al llegar a su destino profesional acabará sucumbiendo al estilo que impere en esa empresa.

En definitiva, que el amigo mercado es el que manda y deberíamos empezar a cambiar esta dinámica. Así que apuesto por una educación en negocios más abierta, donde la participación sea uno de los pilares de la evaluación (y más ahora que la tecnología lo facilita), más centrada en los métodos, en fomentar la creatividad y dar todas las visiones posibles, que tenga en los valores y en la ética su eje central, más transparente con el alumno y que sea más largoplacista.

No lo resolveremos en 2 años pero, aquí coincido del todo con Titonet, si nos ponemos y a la velocidad que va todo será antes de lo que creemos. Soy muy optimista con respecto a la generación que está subiendo ahora mismo. Creo que está mucho más comprometida que la mía.

¡Que tengáis una feliz semana!

12 comments

  1. Nathalie

    Hola David,
    Me apunto al debate que creo es fundamental y lo hago desde mi experiencia como profesora y formadora aquí pero formada en una business school de fuera (Francia).
    Mi opinión en http://observaempresa.com/?p=1007

  2. ¡Genial Nathalie!. Gracias. Ya tenemos 3 🙂

  3. Pepe

    Amigo David,

    El día que las entidades educadoras se dejen de h…. Historias… Y entiendan el mercado en el que están, las cosas cambiaran.

    😉

    Un abrazo,
    Pepe.

  4. Esto que comentas en el post David, no solo pasa en una escuela de negocio, yo lo he vivido en el IDEC haciendo el Máster en Edición.

    Como alumna de ese máster he presenciado la opacidad de más de la mayoría de los alumnos: no preguntaban, no participaban, cuchicheaban en los breaks desaprovechando la oportunidad de intercambiar opiniones con otros profesionales (los profesores), se quejaban que no había trabajos prácticos y, por otro lado, ¡virgensanta si discrepabas con algo dicho por un profesor!

    ¿Por qué ese recato a cuestionar lo que dice otro, en pensar diferente, en preguntar, en no estar de acuerdo, en discurrir? (y discurrir en el sentido que lo usa Leopoldo Abadía).

    Tal vez sea por mi procedencia (argentina) que me chocó al principio esta apatía del alumnado (todos con carreras universitarias y algunos con experiencia de trabajo) en no participar, en no ser activos y acomodarse en el lugar de oyente.

    También como alumna presencié la actitud por parte de algunos ponentes que estaban para contar su experiencia y alimentar su ego más que para intercambiar opiniones o visiones del sector editorial. Que en todos lados y desde todas las perspectivas se cuecen habas…

    Hay que alimentar a los niños desde pequeños a preguntar, a comprender de qué van las cosas, a que el “ensayo y error” es un método válido para experimentar en la vida, a que los mayores no descarten jamás los “porqués” de los chicos porque es el germen de un adulto que no se conformará con lo que le dan, porque querrá saber el qué, cómo y por qué las cosas son como son, pueden llegar a ser o serán lo que él quiera.

  5. jeje.. gracias Pepe, siempre encuentras el lado del modelo. 😉 Pero tienes razón, eh?

    Mariana, totalmente de acuerdo con el último párrafo. Por ahí empezaría todo.

  6. Lupe Julià

    Hola, David:

    Estoy completamente de acuerdo con tu artículo, el que ha enlazado Nathalie y los comentarios de Mariana.

    Yo no soy docente, pero recuerdo lo que ocurría en le cole y lo que me ha pasado de adulta en la empresa: no puedes salir del redil. Si además de no ayudarte a desarrollar el pensamiento lateral impiden tan siquiera que aflore, en la empresa ya poca falta te hace; y si aun así saltas como un cachorrillo cuando te hacen creer que esperan de ti “iniciativa”, “resolución de problemas”, “trabajo en equipo” y “autogestión”, al primer intento de aportar dichos valores, te das con la realidad en el hocico.

    Es muy buena noticia que haya empezado a haber debate sobre este tema, pues la tradición de este país no ha pasado nunca por fomentar tan siquiera la crítica (que nunca se ha visto como constructiva). Hay que crear escuela. Y la mejor forma de empezar es difundiendo estas ideas. Gracias por ser iniciadores.

  7. NGS

    Como alumna, nunca me corté en preguntar y en responder, supongo que por eso me dedico a la comunicación. Pero me costó castigos y reuniones con la dirección en el colegio de monjas (eccs!), en casa y en algunas empresas ancladas en los años 80 donde he tenido la experiencia de trabajar.
    Sempre en el campo de los contenidos y la comunicación, a la mayoría de directores de equipos y de recursos humanos que me he encontrado, nunca nunca les ha gustado el empleado que pregunta, discrepa y da su opinión, casi siempre es distinta a la doctrina de la empresa. (He dicho doctrina, sí). Por mucho que enseñemos a nuestros hijos a cuestionarse las cosas y preguntar, también deberemos advertirles del coste que eso le puede suponer, la contrapartida.
    Cambiar la forma en que educamos desde la escuela y en casa, o mejorarla, educar en valores y emociones (La Vanguardia de hoy, pág. 22 o este enlace: http://www.lavanguardia.com/vida/20120307/54265188814/nueva-asignatura-emociones.html), sí a todo, pero no olvidemos lo que se van a encontrar luego en el mundo real, en una empresa. ¿Cuántas veces el “callado”, el servicial o el pelota es el que obtiene el trabajo que siempre habíamos deseado?
    No es un debate fácil. Estamos de acuerdo en el fondo, pero habrá que ver cuál es la mejor forma de enseñarlo.

  8. Hola Lupe y Nina,
    Pues sois, como yo, los “bichos raros”… de momento, claro. Como decía en el post creo que el problema es de cultura y afecta a muchos actores (desde la escuela hasta la empresa). Así que nos va a costar cambiar las cosas, aunque soy optimista con la generación menor de 20 años, pues creo que, gracias a como se aceleran las cosas, podrán hacer un cambio importante en los próximos 20 años. Mientras, nosotros tendremos que mantener nuestros principios en nuestro entorno más próximo y tratar de trabajar con las empresas, aún pocas, que creen en estas cosas.
    Gracias por el enlace, Nina.

  9. María José Cayuela

    Hola David. Interesante tu post. Varios temas a comentar. Al hilo de lo que dice Pepe te diré que tengo aquí estudiantes en prácticas de la carrera de Periodismo que no han dado ni UNA asignatura de comunicación empresarial ni de medios sociales. Aún no me he curado del susto.
    Luego comentarte que yo he estado y estoy en las dos trincheras, como alumna y como profe. Como alumna me gusta preguntar y que me expliquen la verdad, no que todo el mundo me cuente lo mismo y nadie me hable de sus errores/aprendizajes. Nadie cuenta sus cagadas, nadie se atreve a decir ‘aquí me equivoqué y esto es lo que aprendí, por si os pasa, acordaros’. También cuando pago un curso (que no son baratos) lo menos que espero del profesor es que se prepare la clase y no que venga a darme dos horas y me diga que toda la información la puedo encontrar en su blog. Llámame clásica, pero hay que currárselo.
    Como docente, he tenido y tengo alumnos pasivos y activos. Los activos suelen llegar lejos y nos encontramos luego por el camino. Es la ley de Darwin.
    ¡Vaya rollo te he pegado! Aprovecho para saludar a Lupe (ya me vale, parece que estoy en la radio).
    Un besazo enorme. Muak

  10. Nada de rollo, María José. ¡Está perfecto! Igual me expresé mal. No quise decir que leyeran un blog, sino que mis cosas están en el blog y podríamos aprovechar la clase para discutir, para que me estrujaran el conocimiento que no cuento en el blog, etc. Y no dedicarnos a contar lo que ya he dicho/escrito o a hacer de la clase una clase magistral. No sé si consigo explicarme bien, pero creo que estamos en la misma línea.

    Gracias por el comentario. Yo también aprovecharé para saludar a Lupe y a Mariana.. ay, no, que este es mi programa de radio y no queda bien que me aproveche 😉 Besos

  11. Lupe Julià

    jajaja… vuelvo a antena para saludar a Maria José… tanto tiempo: hola!!!

    David… recibidos también tus saludos.

    Aprovecho el momento para un nuevo comentario: quizás este debate, y los que se se relacionen, pero especialmente éste, por supuesto, debería ir más alla más adelante con un encuentro presencial para crear un documento base. Sería el bautizo de esta “nueva escuela” que se está gestando donde todos los firmantes podemos comprometemos a llevar a la práctica. Quienes no estemos ejerciendo como docentes podemos ser eco para adherir a nuevos profesores que estén de acuerdo con el proyecto; lo mismo puede hacerse con alumnos y profesionales en organizaciones.

    Es decir, llevar a la práctica lo debatido y consensuado, dejando abierta la puerta a nuevas aportaciones que enriquezcan los puntos de partida.

    Una idea, una acción…

    un saludo a todos, a los que conozco personalmente, a los conocidos gracias a las redes sociales y a los que estoy leyendo a partir de este post.

  12. Lupe, mmmm…. pues no sé que decir, la verdad. La idea suena muy bien, lo difícil, como siempre, es sacar tiempo de algún sitio y, lo más importante, hacerte oír.
    Pero podemos madurarlo, por supuesto. Si se consiguió eliminar la publicidad de La Noria ya todo es posible 🙂

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