David Soler Freixas

Profesional del marketing digital. Asesoro a empresas en el desarrollo de la estrategia digital ya sea desde la perspectiva de marketing como de la de modelo de negocio. Dirijo el Postgrado en Marketing Digital de EADA (Barcelona). También doy clases, charlas y conferencias sobre Negocios Digitales, Marketing Digital y Social Media Marketing. He sido y soy emprendedor en diversos proyectos. Busco constantemente ideas de negocio que me puedan interesar para participar en ellas.

Website URL: http://www.davidsoler.es

06
Feb 2017

  • El EADAAlumni vuelve a organizar actividades dedicadas a aprender estrategia y conocer nuevas tendencias en Marketing.

  • Los #MkDayEADA se realizarán un día al mes y serán abiertos y gratuitos.

En septiembre de 2013 en EADA pusimos en marcha un evento mensual dedicado a la divulgación de temas digitales. Le llamamos #DDayEADA y expliqué en este post el resultado de su primer año de vida. Durante tres años conseguimos generar una comunidad de asiduos participantes en esta actividad en la que organizamos más de 25 ponencias con grandes profesionales del mundo digital. Pero al final del curso pasado decidimos parar y reflexionar sobre cómo lo estábamos enfocando.

Y de esa revisión sobre la actualización de profesionales del mundo de los negocios nació la idea de que debíamos romper la barrera entre el off y el on y transformar el Digital Day en el Marketing Day y es así como a partir de ahora celebraremos el #MkDayEADA, un evento mensual, abierto y gratuito sobre cualquier tema relacionado con el marketing siempre que sea actual, que supongo una innovación evidente y que sea práctico, muy práctico. El espíritu es el de siempre: traspasar conocimiento pero con el objetivo de que sea algo que pueda aplicarse al día siguiente.

Además, estas actividades deben servir para darle forma a una Comunidad de Marketing que englobe no sólo a alumnos, ex-alumnos y miembros del colectivo Alumni sino también a cualquier profesional que quiera participar en ella. Desde el Alumni os irán informando de cómo evoluciona la idea de la comunidad y qué objetivos perseguirá pero será un centro para compartir conocimiento, hacer networking y mejorar nuestras habilidades como profesionales del mundo del marketing, el off y el on, y entorno a varios formatos distintos, desde charlas, conferencias y mesas redondas hasta almuerzos, talleres y actividades lúdico-profesionales.

Cómo la velocidad se demuestra andando os comparto las primeras actividades que ponemos en marcha y así os podéis bloquear la agenda. Recordad que son abiertas, cualquier persona puede asistir, sólo hace falta registrarse en la actividad.

  • Miércoles 15 de febrero a las 19h: David Román, experto en mobile marketing nos hablará de cómo sacarle el máximo provecho al marketing móvil. Ya puedes inscribirte en este enlace.
  • El jueves 23 de marzo a las 19:30h contaremos con Victor Moliner, profesor asociado en EADA y consultor en marketing, que nos contará cómo aunar el marketing on y el off para crear campañas exitosas.
  • El jueves 27 de abril a las 19:00 nos acompañará Oscar García, experto en gamificación que vendrá a hablarnos de eso mismo, cómo utilizar el juego como estrategia de marketing, tanto en on como en off.
En breve podrás apuntarte a estas dos últimas charlas, pero si queréis estar al día de cuando se celebran futuras actividades os sugiero seguir los siguientes pasos (o alguno de ellos):
  • Revisar periódicamente la página Agenda de la web de EADA.
  • Seguir o buscar el hashtag #MkDayEADA en todas las redes sociales (funcionará muy bien en Twitter y algo menos en LinkedIn, Facebook y G+) porque utilizaremos esa etiqueta para convocar y compartir las actividades.
  • Estar atento a las newsletter que manda a finales de cada mes el EADAAlumni a todos los exalumnos.
Y también, como hicimos durante tres años, compartiremos los pdf's de los conferenciantes en nuestro canal del MkDayEADA en Slideshare, donde podréis descargar todo lo que se ha ido viendo en estos años. Os invitamos a seguir la cuenta para saber que nuevos contenidos compartimos.

Aprender mediante casos reales
16
Ene 2017

¿Por qué formarse sólo recibiendo conocimiento y "haciendo codos" no es lo mejor? ¿Por qué la participación en clase y el debate sí ayuda a aprender más y mejor? Aunque, lo admito, hay que estar preparado para aprender así.

El mundo de la formación está viviendo un cambio nunca antes visto y no sólo por causa de la tecnología (gran desarrollo de la formación online, os MOOC’s, nuevas formatos, duraciones y escuelas). Tenemos más información y formación que nunca. La gente no para de grabar vídeos explicando lo que sabe y al otro lado un montón de gente se prepara para tomar apuntes de lo que dice ese que sabe. Pero, ¿así se aprende? o ¿así aprende todo el mundo? ¿es la mejor manera de hacerlo?

Harvard “inventó” hace años el método del caso que, básicamente, permite aprender mediante la reflexión de los alumnos entorno a una situación real de una empresa y que va más allá del caso como ejemplo de lo explicado y que, a menudo, muchos profesores usan en clase (el ejemplo de toda la vida, vamos). Lo importante aquí es que el alumno prepare el caso, se haga preguntas, y trate de responderlas, y vea donde están los puntos importantes donde los directivos toman decisiones. Lo importante del caso es el debate que se genera en la clase, lo que un alumno pregunta o comenta, y donde el profesor básicamente actúa como facilitador. No es una clase magistral, no es un traspaso de conocimiento (aunque el profesor aproveche algunos momentos del debate para introducir un concepto clave). Obviamente el método del caso sólo sirve si tienes algo de experiencia profesional para poder “transportarte” y entender el entorno.

A esta forma de enseñar en algunas escuelas de negocio se une, la gran mayoría de veces, la evaluación de la formación vía el desarrollo de un proyecto (pequeños y específicos para las asignaturas y global para un postgrado o máster). Desarrollar un proyecto permite a un alumno poner en práctica lo que está aprendiendo y en un entorno real. Es la mejora manera de aprender. Lo que conocemos como “aprender haciendo”.

Yo, como Director de dos postgrados en EADA y como profesor, utilizo los dos métodos. En primer lugar porque el método de la escuela es ese mismo, el “learning by doing”, y, en segundo lugar, porque creo firmemente en ambos, especialmente en el segundo. Lo admito, no soy nada partidario de los exámenes de toda la vida básicamente porque creo que sólo ayudan a los alumnos que memorizan bien. Existen asignaturas en las que trabajar y evaluar por proyectos es complicado y, por lo tanto, pasar pruebas escritas sea necesario. Eso sí, estoy de acuerdo, por encima de todo, que generalizar es malo y que no todo el mundo puede aprender con un método como el del caso, del mismo modo que no todos los alumnos pueden o deben superar pruebas escritas como forma de evaluar su desarrollo.

Como creo que es el mejor método para aprender pero que no todo el mundo está preparado para utilizarlo y aprovechando que ahora mismo habrá profesionales buscando formarse en alguna business school, os voy a dejar algunos requisitos que son necesarios que el alumno entienda sobre este método:

  • Hay que tener capacidad de abstracción. Quienes están muy acostumbrados a que les dicten conceptos y a tomar apuntes van a tener que ser capaces de extraer esos conceptos de lo que se comenta durante el desarrollo del caso. Algunos serán explicitados por el profesor pero muchos no. Hay que ser un poco creativo y de mente abierta.
  • El debate y la reflexión es el quid de la cuestión. Los mismos problemas que presenta el caso se le podrían presentar a cualquiera de los que están en el aula y lo interesante es qué hubiera decidido cada uno y, sobre todo, argumentarlo. No hay un único camino para un mismo destino.
  • Por lo anterior, hay que estar dispuesto a participar. Sólo se aprende si se comparte el conocimiento, poco o mucho, que se tenga. Y si se pregunta. Y esa es una buena manera, también, de hacer esa abstracción que comentaba para sacarse las dudas de encima. Pero la respuesta la dará el propio grupo (con la ayuda del profesor). No debe buscarse ni en el caso ni el profesor.
  • Hay que tener capacidad de análisis global. El caso es una historia que, a menudo, tiene mucha literatura. Algunas cosas son importantes y otras no. Hay que ver toda la historia entera y luego fijarse en los detalles, donde se producen o se toman las decisiones que hacen que la resolución tome un camino u otro.
  • ¡El caso no tiene solución! No existe, en la mayoría de ocasiones, un final o un “pasó esto”. Pero es que eso tampoco es (lo más) importante. Lo importante es el debate y cómo vamos navegando por las diferentes fases de la historia para ir tomando decisiones. El caso cambia de clase en clase en función de la audiencia y de las decisiones que se toman (sí, es verdad, que el cuerpo principal no varía pero salen ideas distintas siempre). Sirve, sobre todo, para ver cómo se toman las decisiones estratégicas en función de un entorno concreto y de las (micro) decisiones que se tomaron antes.

Algo similar podría decir del desarrollo de un proyecto. Si el alumno no se esfuerza en hacer bien su trabajo, en profundizar en su tarea y entender y participar de lo que hace el resto del grupo, no aprenderá. Y lo grande, y mejor de un proyecto, es trabajarlo en equipo porque eso te obliga a vivir una situación real donde el grupo se asemeja al funcionamiento de una empresa.

Si, ahora que estás buscando un máster o postgrado, te hablan de estos dos métodos y no te sientes cómodo, te sugiero que vuelvas a la universidad. Y si te interesan, entonces pregunta bien cómo se trabajan, el feedback que se recibe, la dedicación y apoyo de tutores., etc. Vas a invertir una buena cantidad de dinero y es importante que tenga retorno.

CODA: Algunos colegios de primaria y secundaria, pocos y de manera aún incipiente, están implantando este tipo de formación por proyectos en lugar del clásico de memorizar conceptos y superar, después, pruebas escritas (que, insisto, en algunos casos son inevitables, por supuesto). Me parece que eso prepara mejor a los niños y adolescentes para lo que les va a ocurrir durante el grueso de su vida, tanto en lo laboral como en lo personal, y mucho más en un mundo que, si hoy esta super conectado, en 10 ó 15 años estará hiper conectado. Quizás no será vital para un médico o un mecánico pero sí para los que se desenvuelvan en entornos de empresas o donde las relaciones con otros sean su día a día.

¡Que tengáis una feliz semana!
Imagen del post cortesía de Binuri Ranasinghe bajo licencia CC.
 

Empresas y digitalización
07
Nov 2016

Hace unos días me entrevistaron en el bloc #EmpresasBandera, una iniciativa de la compañía de seguros Crédito y Caución donde se da espacio a profesionales de la economía para hablar de su ámbito de experiencia dentro de lo que han llamado #Twecos. Aquí os dejo algunas de las preguntas que me hicieron y sus respuestas.

Además de contar con gran experiencia en el ámbito académico, usted ha trabajado también en empresas. ¿Es complicado trasladar la teoría a la realidad en el campo del marketing y la gestión diaria?

Yo antes de profesor y de trabajar en marketing fui estudiante de marketing, y justamente en la misma escuela donde ahora dirijo dos postgrados, en EADA. Lo que aprendí, y se aprende, en una escuela de negocio es una metodología. Se ajustan y asientan conceptos y, sobre todo, se desarrolla la capacidad de análisis y de, por lo tanto, poder tomar decisiones en base a tener una visión crítica de lo que hacemos en nuestra empresa.

Quizás después no hagamos un análisis de la competencia como el que nos enseñan en el máster o postgrado o no lleguemos a segmentar a nuestro target con el nivel de precisión y detalle que hemos aprendido. Pero lo que sí vamos a hacer es trabajar cada día teniendo presente qué hace nuestra competencia; y cuando aprobemos campañas de promoción o comunicación pensaremos qué opinará nuestro cliente o consumidor. Además, con el marketing se da la circunstancia de que es algo muy ajustado a la realidad, es una formación muy ejecutiva y empresarial.

También ha impartido formación para importantes compañías. ¿Cuáles son las principales lagunas de conocimientos que ha encontrado entre los directivos?

Ahora que desde hace unos años me he centrado sobre todo en la formación digital, esa es la que más noto que falta en las empresas. Tenemos gente de las nuevas generaciones que domina mucho la “herramienta”, que se mueven bien por la red, aunque les falta la visión de negocio. Pero sus jefes, que deberían guiarlos, se sienten inseguros ante sus posibilidades y no acaban de entender las dinámicas digitales; incluso admitiendo, porque lo hacen todos, que su negocio se está moviendo hacia ese entorno.

Lo que más les falta  son desarrollar skills de uso, entender las opciones de comunicación que ofrece el mundo digital y valorar para qué sirve cada entorno que quieras implementar y cómo integrarlo en una estrategia de marketing global. Hay menos lagunas en otras áreas del marketing porque en ellas muchos ya se forman. Pero quizás fallan en nuevas tendencias como neuromarketing, multicanalidad o nuevas formas de comunicar, donde encontraríamos la parte digital por ejemplo.

Entonces, ¿cómo deben aprovechar las empresas las nuevas tendencias digitales que se están imponiendo en el mercado?

Primero deben conocerlas. Formarse es una buena solución y opciones hoy en día hay muchas: desde el elearning hasta programas como los que ofrecemos en EADA, pasando por la multitud de eventos y charlas que se organizan por toda España sobre tácticas y tendencias digitales.  La segunda forma es incorporando talento digital a la empresa. Gente que sea capaz de ofrecer otra forma de contactar con el target. Y, por último, ser muy crítico con todas las opciones digitales que ofrece internet. No todas sirven para todas las empresas y ahí entra en juego tener claro el objetivo que busco más allá de lo que todos queremos, que es vender más.

Hay muchas formas de aprovechar internet para acercarse a tu potencial cliente. Unas sirven para que éste conozca una oferta puntual y la compre; y otras para entablar una relación con él que, a largo plazo, haga que se decante por nuestra marca en detrimento de la competencia. Las dos grandes ventajas del marketing digital son que es 100% medible y que el coste acostumbra a ser muy variable, por performance.

En un mundo tan cambiante, ¿qué importancia tiene aprender de los errores? 

Toda, porque vivimos en un test continuo. Las cosas van tan rápido y las tendencias cambian de una manera tan inesperada, a veces, que se trata de estar muy cerca del consumidor e ir adaptándote al entorno. Eso, sí no estás muy encima, no lo ves.

Es algo que las startups tecnológicas tienen muy interiorizado. Practican lo que conocemos Lean Management que es lanzar el producto cuanto antes, equivocarte y redefinir la estrategia. Trasladarlo a otros sectores no es siempre fácil ni directo, pero sí podemos utilizar entornos digitales para hacer test de comunicación antes de realizar cambios más o menos profundos en nuestro producto o servicio.

¿Qué nuevos riesgos están apareciendo en el mercado en términos de imagen y reputación corporativa?

Todos, porque ahora el boca-oído tiene un poder de difusión nunca visto hasta hoy. Hoy cualquiera de nosotros puede dejar una mala crítica sobre un restaurante, un producto o cualquier servicio que haya comprado. Lo hace en una red, en un blog o en el propio sitio oficial de la marca. Y eso puede causar mucho daño a las ventas futuras o a las inmediatas.

El riesgo está más relacionado con la libertad que tienen las personas ahora para reclamar porque tienen espacios online y públicos para hacerlo. Ya no sólo hay que parecer, ahora es necesario cuidar al cliente y ofrecer un producto o servicio que cumpla las expectativas. Todo ello asumiendo que también muchas críticas son totalmente infundadas o fruto de lo que conocemos como “trolls” que son profesionales de criticar cualquier cosa.

¿De qué manera pueden afectar estos riesgos al negocio de las empresas y a sus resultados?

El lado positivo de esas crisis de las que hablaba es que puede ayudar a las empresas a mejorar sus procesos y sus productos y servicios. Hay que verlo así, que recibo un feedback en tiempo real y que ya no puedo “dormirme en los laureles”. Lo que ya no es posible es pensar que porque no tengo vida digital nadie me va a poder criticar. Simplemente hay que estar atento a lo que se dice de mi marca y hacer los ajustes internos necesarios. Una crisis de reputación es una posibilidad de mejorar mi producto.

Podéis entrar en el blog de #EmpresasBandera y consultar no sólo más entrevistas, todas ellas muy interesantes, sino también otros contenidos sobre emprendedores, marketing digital, eBusiness, tendencias de mercado, etc..

¡Que tengáis una feliz semana!

Youtubers, censura e influencers
12
Sep 2016

Algunos de los mayores youtubers, con El Rubius a la cabeza, están de “morros” con Youtube porque la red de vídeos ha decidido cambiar algunas de sus políticas de uso. Para resumirlo mucho, y por si alguno de mis lectores no sabe lo que ha ocurrido, Youtube ha decidido que todo vídeo que contenga lenguaje inapropiado, chistes con referencias sexuales, incitación a la violencia, al consumo de drogas, etc., no generará ningún tipo de ingresos por publicidad porque simplemente la red no incluirá publicidad en ellos. No les quitará la cuenta, ni les penalizará, simplemente no verán recompensado su trabajo. La respuesta de los youtubers ha sido la de apelar a la censura. Les están coartando su libertad de expresión. Ya hay un vídeo de el propio El Rubius, que lleva millones de visualizaciones, cargando contra esta nueva normativa. (Actualización 4 de octubre: Sergio Carrasco en Twitter me ha indicado que Youtube no ha cambiado ninguna norma ni política, simplemente no la aplicaba a estos Youtubers pero otros vídeos sí habían "sufrido" esa no monetización. Demuestra que muchos no nos leemos estas cosas, simplemente le damos al aceptar, y listo. Mal hecho por nuestra parte).

Vaya por delante mi total reconocimiento a muchos de estos youtubers, y en especial a El Rubius, por su capacidad de comunicación y de conectar con su audiencia. Son tremendamente buenos, independientemente de que el contenido que publican la mayoría de veces me deje indiferente. Me interesa tanto su visión sobre algo como saber de la vida de Las Campos, pero si a su audiencia les gusta, genial. Y por eso también creo que tienen todo el derecho a ganarse muy bien la vida con ello, a ingresar tanto como puedan y a ser retribuidos por las marcas. Pero me parece que hay algunas cosas que no pueden pasar, ni ellos ni nosotros, por alto.

Youtube lleva en la Internet más de 10 años durante los cuales ha conseguido generar una altísima audiencia. Obviamente gracias a los contenidos de los usuarios, pero también ellos han tenido que hacer un trabajo importante, por lo menos al principio, para generar tráfico y lo siguen haciendo en el mantenimiento tecnológico y de usabilidad de la plataforma. Los youtubers abren su canal y ya cuentan con parte de su audiencia (asumo que otra parte la traen ellos, por supuesto).

Esa audiencia “regalada” no les cuesta nada. Cualquiera puede abrirse un canal y Youtube no le va a cobrar por estar presente, ni por darle un espacio para que pueda monetizar su trabajo vía publicidad. Lo único que pide YT es llevarse una comisión de sus ingresos publicitarios. En la vida real un agente comercial también cobraría una comisión por sus servicios.

Si Youtube te ofrece un canal gratis en su plataforma y te proporciona parte de tu audiencia lo normal es que puedan aplicar las normas que ellos crean convenientes. Eso no es censura, es que yo en mi casa tengo derecho a poner o imponer mis normas. Pero tampoco es que hagan lo que les de la gana, están pensando más en sus anunciantes y audiencia en general, así que tampoco van tomando decisiones a la ligera y en plan dictatorial porque no son tontos y saben que los contenidos, que ellos no generan, son lo importante. Si no gustan las normas impuestas siempre hay dos salidas: crear tu propio espacio en Internet (un blog o una web o ambos) o migrar a cualquiera de las otras plataformas de vídeo existentes en el mercado.

Y, por último pero no menos importante, todos estos youtubers acaban siendo un modelo en el que se reflejan millones de personas, básicamente jóvenes y adolescentes. No se trata de que carguen sobre sus espaldas con la responsabilidad de educar, bien, a nadie, por supuesto, es más bien evitar todo lo que se pueda que alguien acabe creyendo que lo normal es la violencia, el sexismo o el lenguaje soez. No se evitará del todo, por supuesto, pero si se incide sobre los más llamativos, los más fácilmente identificables, algo habremos avanzado.

¡Que tengáis una feliz semana!

Imagen del post cortesía de Tyler Pruitt bajo licencia CC.

Startups y socios inversores
25
Jul 2016

Hace unos días asistí a una nueva conferencia en ACCIÓ que llevaba por título “Desde la ronda semilla a la desinversión sin perder muchas plumas” en la que Jesús Monleón, fundador de SeedRocket, eMagister, entre otras, y Business Angel muy reconocido daba su visión sobre como los emprendedores y las startup deben buscar sus socios estratégicos y el impacto que esto puede tener tanto en la gestión de la propia startup como en una futura venta de la misma.

Ahí van sus 10 consejos:

  1. Crea una empresa para ganar dinero no para levantar rondas de financiación. Una sutil diferencia pero que te hace saber cual es tu foco. Como dice siempre Javier Megias, huye de los unicornios, aunque “haberlos, haylos”.
  2. El crecimiento del negocio es importante pero no es lo más importante. Lo importante es tener un modelo de negocio viable y que gane dinero y, por lo tanto, el crecimiento tiene que ser la forma no el fin en sí mismo. Otro matiz que hace que no pierdas el foco. Es la misma “locura” que ocurre con el marketing: tráfico, likes a raudales pero ¿para qué? ¿con que fin?
  3. Busca asesoramiento en aquellos que anteriormente han hecho lo mismo que tú estás tratando de hacer ahora. El Director de Marketing de una multinacional no puede aconsejarte porque tiene recursos ilimitados y porque no se ha jugado su dinero nunca. Esa es la razón por la cual en SeedRocket todos los mentores han sido emprendedores y no son ex directivos. No es lo mismo haber sido, o ser, un excelente directivo que haber montado un negocio desde 0.
  4. No cambies acciones por asesores o por mentoring. Sólo acéptalo si el asesor o mentor está dispuesto a poner algo de su dinero en el proyecto. Vale también para incubadoras, aceleradoras, etc. Métete en una que no sólo te de consejos y te asegure, de algún modo, una buena primera ronda donde los dos ganaréis, sino que busca una que invierta, que te de contactos y, en definitiva, se moje. En SeedRocket lo hacen así.
  5. El riesgo de dar entrada a según que inversor en tu startup está en que te arriesgas a acabar trabajando para otro con salario de emprendedor, porque es posible que ese inversor se apunte a sucesivas rondas hasta lograr mayoría en el consejo.
  6. Por lo anterior, y por lo tanto, selecciona muy bien a tus socios, a quien das entrada en el accionariado, aunque te ofrezcan un cheque en blanco. Es vital que tengan tu misma idea sobre el negocio y la misma cultura empresarial. Esto ocurre en todos los negocios, no sólo en el emprendimiento pero en este último tu eres el amo y señor.
  7. Ten regulado y escrito la relación entre socios (lo que se conoce como pactos de socios) porque en el momento de la venta o ante una ronda nueva es cuando se van a producir las mayores tensiones entre los accionistas y eso puede acabar afectando a la buena marcha de la empresa. Hay que evitar que la gestión de la empresa se vea afectada ante un caso así.
  8. Si aceptas la entrada en tu negocio de un Venture Capital revisa bien las cláusulas del acuerdo, déjate asesorar por expertos en este tema, porque el VC no se juegan su dinero pero se meten en la gestión del negocio hasta en detalles insospechados.
  9. Y, muy importante, negocia esas cláusulas que las Venture Capital dicen casi siempre “que son básicamente como salvaguarda, que nunca ejecutaremos” porque suelen ir bastante en contra el emprendedor y sí se acaban ejecutando.
  10. Si vas a fusionar tu startup con otra empresa, especialmente si ésta última ya está consolidada y es mucho más grande que tu startup, busca el asesoramiento de un especialista en fiscalidad porque te puedes llevar una sorpresa en tu próxima declaración.

Me gustaron todos los consejos. Aunque hasta la fecha mis emprendimientos han sido bastante modestos, no han superado "el corte" (de momento, claro) y mis mentorías tienen, también de momento, un recorrido similar puedo decir que estoy absolutamente de acuerdo con los consejos sobre asesores/mentores, incubadoras y aceleradoras y, muy especialmente, sobre la entrada y selección de socios que sólo andan detrás de los pelotazos y los unicornios. A mi, llegado a este punto de vida, no me interesa el crecimiento por el puro crecimiento. Creo mucho más en el pasito a pasito.

¡Que tengáis una feliz semana y gran verano en esta parte del mundo!

27
Jun 2016

Hace unos días me entrevistaron en El Periódico de Catalunya para un artículo acerca de la polémica que corre por la red sobre el poder que los Youtubers e Instagramers e influencers en general tienen sobre las decisiones de compra de las personas. El debate surge cuando muchos de ellos cobran por recomendar productos. Esto, que no debería ser ninguna novedad, se torna un problema ahora que todo va tan rápido y cuando Internet difumina mucho la línea que hay entre información y publicidad.

Toda esta polémica, de la que en USA  y UK parece que ya han dado pasos obligando a advertir al lector que va a leer un “Ad” poniendo justamente esa palabra, es lógica si tenemos en cuenta que en los últimos años se ha sido muy estricto con la publicidad en todos los medios publicitarios obligando a éstos a advertir al usuario cuando están haciendo publicidad y no información (puede parecer pueril pero es así y no lo vamos a debatir ahora).

Y por ahí es donde empieza la solución de este supuesto problema: cumplir los mismos requisitos en Internet que se exige a cualquier otro medio. Estaremos todos de acuerdo, y en ese sentido ha trabajado la UE, en que los consumidores tienen derecho a saber cuando están siendo impactados por publicidad.

Los consumidores somos capaces de entender que cuando vemos un contenido de 20 segundos en la tele en medio de dos programas y cuando nos cruzamos por la calle con un cartel en una marquesina o en una valla publicitaria estamos viendo un anuncio de una marca. Ya estamos educados. Cuando hicimos esa traslación a la publicidad digital, vía banners, por ejemplo, no nos costó entenderlo. El problema vino cuando los anuncios del buscador se mezclaban con los resultados naturales y eso se solucionó poniendo la etiqueta de “Anuncio”. Pero recordemos que para los banners no lo necesitábamos. Eso es importante tenerlo en cuenta.

Pero por otro lado siempre ha habido “críticos y expertos” haciendo reviews de diferentes productos y nunca hemos sabido si se trataba de publicidad pagado o no. Ha sido algo común en casi todos los sectores: mucho en moda, juegos, libros y música, por ejemplo. También lo hemos visto en infinidad de ocasiones cuando se utiliza el Product Placement en series de televisión o películas de cine.

Los influencers que han proliferado en estos últimos años vía Youtube o Instagram empezaron simplemente compartiendo lo que les gustaba, presentando nuevos productos (algunos con reviews más profundos y otros con cosas más livianas) o por pura diversión. Su gran baza es la cercanía con el consumidor, su naturalidad y esa máxima de los tiempos de la red que dice que “los usuarios se creen más las recomendaciones de sus iguales que de la publicidad de la propia marca” (cualquier estudio de iabSpain o de red.es da mucha información sobre esto). Las marcas se dieron cuenta de ello y empezaron a enviarles muestras y a invitarles a eventos y presentaciones. Nada distinto de lo que hacían con los críticos del párrafo anterior.

El tema se empieza a torcer el día que esos influencers quieren cobrar por su trabajo porque ha llegado un momento que invierten todo su tiempo en crear ese tipo de contenido. Ha dejado de ser un hobby para convertirse en un trabajo. Y es lícito que cobren, faltaría más, porque ya ha quedado demostrado que mucha gente les cree y compra los productos que recomiendan. Y ahí es donde entra en juego la necesidad de informar al consumidor cuando nos encontramos ante publicidad o cuando es simple información.

Ahora ya hemos reducido el problema a unos pocos casos: el product placement en la publicidad tradicional y los contenidos de los influencers que son remunerados. En ambos casos la remuneración es económica (la cuantía importa, pero menos). Podríamos llevarlo al extremo pero nos volveríamos paranoicos si ponemos en el mismo saco a los que reciben muestras o productos para después hablar de ellos porque eso también haría que si asistes a un evento o aceptas recibir regalos por Navidad y luego compartes eso en la red estás haciendo Publicidad. Y, sobre todo, porque el nacimiento de las redes y el auge de la tecnología lo que ha hecho es propiciar el compartir contenido y eso es positivo para todos: marcas y consumidores.

Hay que acotar la norma para que sea fácil tanto para influencers como para consumidores. Yo me decantaría por definir que es publicidad sólo cuando hay un contrato entre marca e influencer y aquí la marca sería la responsable de velar por el cumplimiento de la norma. No nos librará 100% de la mala práctica, pero eliminará la proveniente de grandes marcas que no se arriesgarán a incumplir la ley. Algo habremos ganado.

Ahora ya sólo quedaría que el resto lo pusiera el criterio del usuario pero me temo que en un mundo como el actual donde el 60% de la gente comparte contenidos aunque no los lea es bastante difícil.

Mañana martes día 28 a las 12h estaré en el programa de Silvia Coppulo en Catalunya Radio “La vida” hablando de este tema. Ya compartiré el podcast aquí mismo.

La burbuja de los negocios digitales y las startups
02
Jun 2016

No hay que estar muy metido en el mundo del desarrollo de negocios basados en Internet (eCommerce entre ellos) para darse cuenta que las expectativas son muy altas y por esa razón cada día se suceden las noticias de exitosas rondas de financiación y de ventas millonarias. Sólo es necesario seguir a cualquier portal especializado en el sector.

Algunos dicen que estamos viviendo una (segunda) burbuja .com,  que no niego, pero, como muchas veces, ahora salen los que se van al otro lado y demonizan todo lo que tiene que ver con crear negocios en Internet. El otro día mi amigo Carlos Zardoya compartía un artículo que tenía como titular “La burbuja de las tiendas 'online': el 85% cierra antes de cumplir 2 años”. Todo el artículo tiene datos estadísticos que, supongo, son ciertos pero ¿vamos a analizar bien los pros y contras de un modelo de venta u otro?

Los negocios online no son tan distintos de los offline

Según el INE el 50% de las empresas no supera los 5 años de vida. La vida media de una empresa en España es de 10,5 años y más del 50% de las empresas de este país cuentan apenas con un empleado. Eso sin contar las fusiones, compras, OPAS, etc… de empresas que iban a cerrar pero se salvan gracias a la concentración empresarial (más abajo retomaré este tema).

Dicho esto ¿cual es la tasa de éxito de un producto en cualquier empresa? No recuerdo el dato concreto pero debe andar por el 15% como máximo. Un dato similar al de las tiendas online o nuevos proyectos digitales. Y muchos de los productos que fracasan provenían de buenísimas ideas.

Es posible que la tasa de éxito en Internet sea más baja que en el mundo offline pero es que a mayor oferta para el mismo mercado es casi lógico que sea así.

Ahora pensemos en “lo bien” que lo hacen las empresas sólidas tipo Goggle. ¿Quien recuerda Wave? y ¿Google+ cómo se pensó que debía ser? ¿Aquella red social de sus inicios o su servicio de almacenaje de fotos (no recuerdo ni el nombre de esos servicios)? Y no será porque los auténticos empresarios de Google no inviertan en desarrollo de producto y en investigación de mercado. Pero también fracasan, como todos. Y podríamos hacer una lista con Facebook, Agrolimen, Nestlé, Ford, etc. ¿Hace falta recordar que una vez existió una gran consultora llamada Arthur Andersen? o ¿cuantos bancos teníamos en España hace 10 años? La diferencia es que unos tuvieron éxito un día, tienen o tuvieron una empresa robusta durante un periodo largo de tiempo pero el resultado es el mismo: muchas acaban cerrando y todas tienen sonados fracasos entre los productos y servicios que lanzan y que, previamente, han analizado con mucho cuidado invirtiendo una suma importante de dinero. Pero la diferencia real está en que hasta la llegada de Intenet poder montar una empresa requería, muchas veces, de altas inversiones, y esa era una de las razones por lo que la mayoría se creaban desde otras compañías mayores, había pocos emprendedores y menos empresarios y hoy es mucho más fácil y accesible. Por pura aplicación de leyes económicas, a mayor oferta para un mismo mercado, más posibilidades de que caigan un número alto de startups, proyectos o productos.

Los negocios digitales, una oportunidad para todos

Ahora vamos a lo positivo. Gracias a Internet, y a esa facilidad para montar cualquier negocio, mucha gente que no tiene ninguna posibilidad de volver al mercado laboral tiene ahora una oportunidad. Esa misma facilidad y coste bajo permite que si realmente no triunfas a los dos años, como dice el artículo, tampoco habrás perdido un dineral. Y no es comparable el tiempo de puesta en marcha ni los recursos necesarios para empezar. Tampoco hace falta mencionar las posibilidades de alcance de mercado que tienes si utilizas Internet como canal. Y, por poner un ejemplo más, tampoco vale la pena comentar cuánto recursos puede llevarse el reposicionar o cambiar la estrategia en un negocio digital comparado con uno físico.

Internet y las startups son un vehículo imprescindible para canalizar mucho talento y la única salida profesional de todos aquellos que no podrían armar sus negocios en otras condiciones

Pero lo mejor de esta escalada de negocios digitales es que quien más gana con ello es el consumidor. Aunque eso no creo que les guste a muchas marcas acostumbradas a que el canal, por sus costes de instalación, no pueda jugar a su antojo con el precio y a que el cliente, al haber poca oferta, esté obligado a utilizar el canal que la marca prefiere. 

Y la última parte del artículo más arriba mencionado habla de la tasa de conversión. El artículo dice que es del 0,5% sobre las visitas totales. Perfecto, es un dato. ¿Cuanta gente pasa por delante de una tienda, o entra en ella, hasta que alguien compra un par de calcetines? ¿Cuantas visitas tienes que hacer para vender un seguro de vida? ¿Y cuantos leads tuviste que generar para conseguir la visita?

Internet hoy tiene “un problema” y es que hay mucha oferta y la fidelidad del comprador cotiza a la baja. Si a eso le sumas que las nuevas generaciones ya ven esto de navegar, entrar y salir y no casarse con nadie como algo normal podemos entender que las tasas de conversión sean bajas. Pero no es que sean bajas, son las que son y, una vez más, las marcas (todas, las on y las off) ya se pueden meter en la cabeza que toca trabajar mucho e invertir para conseguir tráfico y, después, trabajar más para fidelizar. Y eso se consigue, sobre todo, haciendo algo que a pocos de los que se dedican o quieren dedicarse a la comunicación, el marketing y los negocios por Internet les gusta hacer: Analizar.

Otra cosa es que al amparo de la moda de Internet muchas agencias, consultoras y freelance se hayan lanzado a vender servicios para hacer cualquier cosa y a vender, sobre todo, mucho volumen sin sentido y se hayan olvidado de lo fundamental: el cliente. Eso es denunciable pero la culpa, una vez más, es de la elección que hacen las empresas o emprendedores de sus proveedores por, la mayoría de veces, la falta de criterio y de objetivos claros. Y de paciencia, claro. Repite conmigo: en Internet no hay atajos ni fórmulas mágicas. Los fundamentos del marketing de toda la vida funcionan también en Internet. Las 4 P’s siguen estando vigentes y ahora se combinan con las 4 F’s del marketing digital.

No todos los negocios en Internet funcionan … por más que cierren grandes rondas

Y, volviendo al principio, sí, hay muchos modelos de negocio en Internet que no funcionan o tardarán mucho en funcionar. Twitter es un claro ejemplo. Spotify es otro. Y alguno no funcionará nunca. Lo mismo que pasa en los negocios offline. Los factores que hacen que un negocio o un nuevo producto funcionen, en el mundo off y en el on, son muchos y los inversores lo saben. Saben que fracasarán en 6, empatarán en 3 y triunfarán en apenas uno.

Es cierto que muchos emprendedores de Internet, y muchos inversores, o los primeros arrastrados por estos segundos,  crean sus negocios pensando en que venga un grande y les compre (conseguir un exit, como se le llama en la jerga). Yo soy más de los negocios cucaracha donde lo importante es crear un modelo sólido, centrarse en conseguir clientes y vender y luego en crecer. Pero muchos quieren forrarse, el dinero fácil. Pero mientras impere la fiebre actual, las expectativas estén donde están y haya inversores dispuestos a no perder el tren de esta moda, poco podemos hacer. Y aquí viene lo de la concentración empresarial puesto que cómo estamos en un cambio de época, y mientras las placas teutónicas no se asienten, el dinero está en manos de, mayoritariamente, las empresas grandes del mundo offline (incluidos los bancos y las capital riesgo "clásicas") y en los grandes players digitales que van comprando, o entrando en el capital, de todo aquello que parece apuntar a unicornio.

Pero eso no invalida que Internet sea una gran oportunidad para muchos. Un día bajará la espuma o las ventas digitales alcanzarán a las físicas y se acabará el debate. O no, quien sabe.

¡Que tengáis un feliz fin de semana!

Foto del post bajo licencia Creative Commons por R S Rosencrans

Audiencias y métricas
24
May 2016

La audiencia ha sido la métrica más importante para evaluar el resultado de cualquier campaña de publicidad. La métrica y el objetivo último. Y aunque hace tiempo que estoy alejado del mundo de la publicidad “tradicional” (TV, prensa, radio y publicidad exterior) supongo que debe seguir igual. Obviamente, si después se vende, mejor. Significará que la campaña ha funcionado aunque no seamos capaces de relacionar causa-efecto.

En comunicación digital lo que debería ser una ventaja, el poder medirlo absolutamente todo, se torna ineficiente cuando sólo ves tu posición digital en esos términos, en cantidad de audiencia que acumulas. No digo que no este bien porque hay que partir de algo, de lo que podemos llamar público (audiencia) pero es insuficiente si no contamos con algo que Internet nos permite medir claramente: la atención.

Puedo entender perfectamente que muchas agencias midan para sus clientes la audiencia acumulada en todos los medios incluyendo impresiones en Display, fans en Facebook o seguidores de Twitter pero, sinceramente, no me parece la métrica más importante si hablamos de digital. Puedes tenerla y seguirla pero no es, ni de lejos, la que debería figurar como más importante para definir el éxito o no de una campaña. Ni siquiera si hablamos en términos de branding que ahí hasta podría aceptarla en el grupo de cabeza.

Sin embargo me sigo encontrando y hablando con gente de agencias de publicidad que me dan como valor a tener muy en cuenta “la cantidad de audiencia que hemos acumulado”. ¿De que sirve tener 10.000 seguidores en Twitter si ninguno te hace un RT y no atrae tráfico a tu sitio web? Eso es infrautilizar lo que el medio digital te ofrece.

Con la facilidad de medir que nos ofrece Internet seguir utilizando una métrica como la audiencia es no entender la potencia del medio.

Hay que dar un paso más cuando hablamos de comunicación digital y usar más la ATENCIÓN medida en términos de tráfico a un sitio, de recompartir ya sea desde los perfiles sociales o desde un blog o una web, de tiempo de visualización de un vídeo en Youtube o de clicks en un banner. Acepto que en una campaña de puro branding, en Display o cuando se hacen campañas con Influencers (y tengo mis dudas en esta segunda), no le exijamos clicks pero para el resto no sirve sólo quedarse con cantidades de personas que han podido ser impactadas.

Es importante poder relacionar el objetivo de una campaña con el resultado obtenido porque es la única forma de saber si la estrategia definida y las acciones puestas en marcha, la táctica, ha funcionado. Y, además, en Internet esto lo podemos ver rápido y, aún mejor, cambiar en cualquier momento algo que, siendo posible, es más lento y más caro en la publicidad tradicional.

Estamos de acuerdo que el marketing digital puede dar un extra reach a nuestras campañas y llegar a targets difíciles de alcanzar en los canales tradicionales pero pudiendo “exigir” más a las campañas no sé porqué se sigue utilizando la cantidad como variable absoluta pudiendo utilizar un indicador cualitativamente mejor. La atención que presta el usuario a una marca es el mejor indicador de afinidad, de compromiso (engagement) que la marca puede tener.

El problema, muy probablemente, reside en la poca conciencia y conocimiento que se tiene de lo que puede significar Internet para una marca, lo que se puede pedir y se puede esperar del medio, en los tics que arrastramos de la comunicación tradicional, en la falta de objetivos concretos y, muchas veces, en la desconexión de algunos profesionales sobre cómo su trabajo tiene impacto en y por Internet.

Si logramos que las marcas lo entiendan y que las agencias de publicidad lo asuman sólo faltará que sepamos como captar la atención que, teniendo en cuenta que las agencias siempre han sido buenas en creatividad, no es tan complicado. Eso sí, otro día podemos hablar de qué deberíamos entender por captar la atención y cómo conseguirla más allá de la creatividad.

¡Que tengáis una feliz semana!

Crédito de la imagen: Business vector designed by Eightonesix - Freepik.com 

La estrategia de LinkedIn
17
May 2016

Las redes sociales tienen, básicamente, dos grandes objetivos que alcanzar si quieren ser rentables: aumentar la base de usuarios y conseguir que estos interactúen entre sí para que aumente el uso que hacen de ella. Si lo consiguen atraen a los clientes que mantienen su modelo de ingresos: las empresas y anunciantes. Su estrategia se reduce, siendo muy simplista, a darle al usuario razones para usar el mayor tiempo posible la red y, por lo tanto, buscan los segmentos susceptibles de que aprecien más y mejor su propuesta de valor. 

Así que llevamos ya unos años observando como las redes se copian entre sí con el fin de incorporar funcionalidades que funcionan bien en otras. Facebook lo hizo con los hagstags, LinkedIn incorporó el muro, Twitter la autoreproducción de contenido multimedia, los “me gusta”, ahora amplia los caracteres… Al final el usuario es sabio y acaba usando lo de siempre, aquello por lo que empezó a utilizar la Red. O casi siempre.

LinkedIn tenía una propuesta de valor muy clara. Los que llegamos a ella en el 2007 teníamos claro que había sólo dos formas de ganar visibilidad: compartías o participabas en debates o te ibas al Q&A y ayudabas a otros usuarios con sus “problemas” cotidianos en el uso de la herramienta. Todo ello te permitía demostrar que sabías sobre algo y esperabas que se fijaran en ti posibles clientes o empleadores (los que mantienen económicamente la aplicación).

Pero la llegada del muro lo cambió todo. La facilidad para compartir hizo que desapareciera la obligación de irte a los debates de los grupos y, consecuentemente, estos han ido cayendo en actividad de manera constante. ¿Alguien recuerda un debate de más de 5 comentarios en los últimos dos años? Pero la segunda consecuencia de esta facilidad para compartir ha sido que el muro empieza a llenarse de cualquier tema: política, fútbol, humor, ideas que nada tienen que ver con un tema profesional, etc… Eso está generando que una parte del target tradicional no acabe de encontrar sentido al uso de LinkedIn y que ésta se haya centrado en los últimos dos años en su target principal: el del mundo del empleo (los que buscan trabajo y los que buscan candidatos).

El último movimiento es el de crear una app para estudiantes que buscan su primer empleo, por si le faltaba alguna app, que tiene varias, y eso unido a la importancia que tienen los centros de formación y universidades en la herramienta (igual o mejor que las páginas de empresas), la caída de actividad en los grupos, el desmadre del muro, la ineficacia de las páginas de empresa y de productos, puede llevar a que una parte importante de los usuarios nos encontremos dentro de poco huérfanos de red social profesional donde debatir, intercambiar puntos de vista y aprender.

No pongo en duda que su estrategia tenga sentido pero no tengo claro que haya que forzar tanto un uso de la aplicación en detrimento de otros o, dicho de otro modo, no buscar formas de que ese target “de siempre” no se vaya perdiendo. Lo único que queda para debatir es Pulse, que funciona muy bien, la verdad, hasta el día que todos los usuarios lo descubran y cada día haya cientos de actualizaciones.

Como ya comenté en el caso de Twitter, la estrategia de una empresa responde a muchas cosas pero una básica es la de mantener tu core business, aquello que te hace diferente del resto. La ventaja competitiva. La de LinkedIn era ser la Red Profesional por excelencia y para llegar a ese punto había varias formas y una de ellas era la de permitir que los profesionales intercambiaran ideas y aprendieran unos de otros. Si nos limitamos a compartir información interesante, que está muy bien pero eso ya lo hacemos en Twitter o hasta en Facebook o G+, no generamos debate que era lo mejor de esta red (al menos para muchos de nosotros), ¿que la diferenciará de esas otras redes? ¿Que tipo de target conseguirá atraer?

Parece que LinkedIn está enfocándose más al target de los que usan la red para cambiar de trabajo o para captar candidatos. Nada que objetar, por supuesto. El peligro es que acabe convirtiéndose en una super repositorio de Curriculums. Pero supongo que todo eso ya lo habrán evaluado.

¡Que tengáis una feliz semana!

Imagen del post de Esther Vargas bajo licencia CC.

Digitalizacion de la empresa
30
Mar 2016

Si hace unas semanas hablaba de la famosa frase “el cliente en el centro de la estrategia”, repetida como un mantra pero que no siempre se implementa en toda su dimensión, hoy traigo otra, la del título del post, y que en los últimos dos años salta de boca en boca: La Transformación Digital (aquí hay que poner sonido tipo ¡Tachan!).

Porque, sinceramente, se habla mucho de la necesidad de la transformación digital de las empresas pero pocos son los que escriben claramente, aunque sólo sea describir una hoja de ruta, sobre lo que significa transformar una empresa de su modelo habitual a uno digital. Y cuando digo modelo me refiero a todo, no solo a las ventas, porque lo digital, y esto también se repite como un mantra pero es completamente cierto, afecta de manera transversal a toda la compañía. He leído algunas cosas pero más parecen post de branded content destinados a generar interés por el concepto y a que te compren unas horas de consultoría que esa guía, hoja de ruta o  check list para saber donde estamos parados y que debemos hacer para ser realmente digitales.

Así que yo voy a describir lo que podría ser una guía de cómo transformar una empresa off en una empresa on (igual hasta cubro una necesidad).

Lo primero para ser digital es tener habilidades digitales básicas. Parece obvio pero no es tan común. Si en una empresa no se usa el correo electrónico, no se navega por Internet buscando algo o no se conocen las posibilidades de la nube, mal vamos. Para empezar hay que entender el marco en el que nos movemos y, a ser posible, adoptar los imprescindibles.

Lo segundo, antes de meternos en faena digitalizadora, es detectar a los empleados que nos deben llevar a propagar el “virus digital” en la empresa. Los vamos a necesitar en diferentes momentos del proceso y no solo con actividades que intuimos muy digitales, el marketing y la venta, especialmente.

Ahora hay que hacer un análisis de todos los procesos de la empresa, de todos los departamentos y ver que cosas que hacen hoy podrían digitalizarse. Desde enviar los correos y tener un disco duro en la nube hasta los pedidos a proveedor (sí, ya sé que muchos de estos ya los hacemos hoy, pero es por ponernos en un escenario donde hay poco o nada digitalizado).

Analizar el modelo de negocio. Es el clásico objetivo de todo empresario y directivo: vender por Internet, pero no vale quedarse con eso y abrir un ecommerce y pensar que ya estás digitalizado. Lo que hay que hacer va más allá y empieza mucho antes. Dando unos pasos atrás hay que saber si el consumidor está en Internet, si está dispuesto a comprar online o si se informa allí durante el proceso de compra (el consumer journey), si el portafolio actual vale para vender online y si no es así que productos sí valdrían y analizar si son sinérgicos con los nuestros o si tendrán un impacto negativo, o positivo, en la estructura de la empresa, si habrá que cambiar la cultura o la misión y la visión, etc. Y después habrá que ver si tenemos recursos para que esa tienda online tenga promoción y pueda realmente crecer. Donde pone eCommerce se puede poner web para generar leads, por ejemplo, que daría un proceso más corto y simple pero en esencia es lo mismo. En resumen, ver si en todo el proceso de compra, desde que el cliente decide que quiere comprar el producto hasta que lo ha consumido, hay alguna solución digital que puede ayudarnos a mejorarlo (el actual y el futuro, la fidelización del cliente).

Acto seguido nos tocará revisar los procesos internos en lo que se refiere a las actividades de apoyo, las que no están ligadas tanto al cliente sino a cómo funciona una empresa internamente. Aquí podremos ver el proceso de contratación y captación de talento, de formación interna y de comunicación con los empleados. Y por la parte de gestión de compras, almacenaje y logística y proveedores, lo mismo. Estos últimos son los que, tal vez, están más tecnificados. Quizás no todas las empresas tengan un CRM pero casi todas cuentan con su almacén informatizado y, casi siempre, vinculado con la contabilidad. Eso está bien pero no es suficiente. O no lo es en una empresa que quiere ser lo más digital posible. Si un empleado del almacén deja de ver el pedido “sólo” como un producto que se mueve y lo ve como un ítem que tiene que salir en un tiempo determinado porque hay alguien que lo espera, seguro que cambia la percepción mecánica que tiene de su trabajo.

Y, por último, la empresa debe impulsar el trabajo colaborativo y el uso de herramientas para que éstas dejen de ser vistas como algo que mejora la productividad personal y ver que tareas que hace alguien en su puesto de trabajo pueden cruzarse con las que hace otra persona alejada de ella (tanto física como “mentalmente”). En los últimos años hemos aprendido mucho sobre el trabajo en equipo y hemos tratado de que las personas cada vez colaboren más pero siempre desde una perspectiva muy jerárquica. Se trataba más de que un jefe juntara alrededor de una mesa a todos los que intervienen en un proceso concreto para ver si se coordinaban más y para recabar información que luego él procesaba. En este sentido digitalizarse supone dar más “poder”e independencia a cualquiera de los que están en la mesa, que su colaboración no termine en la reunión y en pasarse después los resultados de sus trabajos aislados y que aprovechen la tecnología para dar, casi y exagerando, cada paso conjuntamente y que realmente puedan ser participes de como se crea el producto y cómo se entrega al cliente. A mi me interesa mucho lo que opina la red de ventas sobre mi producto. Tanto como los problemas que puede enfrentar el servicio de atención al cliente o las personas que están en el almacén moviéndolo. Quizás todo ello me lleve a rediseñarlo para mejorarlo (por aquí empieza el trabajo de esos embajadores que he comentado más arriba).

Y después de todo esto podremos comprobar que, en el fondo, la digitalización nos puede llevar a integrar mucho más al empleado en el proceso de creación, desarrollo, entrega y post venta de un producto o servicio. Si le damos herramientas para que salga de su “departamento estanco” y piense más como parte un equipo, será consciente de cuan importante puede ser su aportación al resultado final de la empresa: vender bien un producto que satisface a un consumidor y que eso la hace sostenible en el tiempo. Sí, ya sé que ahora falta una parte importante: que todo vaya acompañado de una política de retribución o de premios acorde con todo esto.

Llegaremos al punto final y más prosaico de todos: si hasta hace poco la comunicación servía para que una marca avisará a los consumidores de que su producto ya estaba disponible y lo hacía por unos canales establecidos, ahora está claro que la comunicación se mueve por muchos otros canales, en tiempo real y no es de vía única, desde un punto concreto, una anuncio en prensa, a otro, un consumidor. Ahora cualquier miembro de una compañía, desde el CEO hasta el administrativo que entra facturas, se topa todos los días con potenciales consumidores. Para recomendarle adquirir su producto no sólo es necesario querer hacerlo, es imprescindible que esté seguro que el producto le encaja y que la respuesta de la compañía será excelente.

Llegaremos al final a la parte casi más sencilla: buscar y analizar las herramientas y opciones que el mercado ofrece para suplir o mejorar esos procesos y hacer todo ese trabajo imprescindible de formación de todo el equipo.

Y esto, si no se impulsa desde arriba del todo, desde el CEO, no tiene futuro. Ninguno. Y por esa razón cuesta tanto ver hoy en día empresas realmente digitalizadas. Porque el CEO es el primero que no sabe cómo cambiarla y no ejerce el liderazgo para que así sea. La digitalización es casi una opción personal de una persona o de un departamento porque alguien se puso un día a ponerla en práctica. El día que ese alguien llegue a la cima es posible que se digitalice en su totalidad. Y tampoco habrá digitalización si los empleados son reacios al cambio y, una vez más, aquí entran esos embajadores que nos llevarán a implantar lo digital en la empresa. 

¡Que tengáis un feliz resto semana!

Foto del post cortesía de la Secretaría de Economía de gob.mx.

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Sobre David Soler

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