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MOOC’s: ¿oportunidad o amenaza?


David Soler Freixas - 13 julio, 2015 - 0 comments

Para el que no sepa que es un MOOC (Cursos masivos online y abiertos, en una traducción libre del inglés) le diré que son cursos que se suben a Internet utilizando como soporte un vídeo. Supongo, no tengo datos, que es la consecuencia del eLearning y de las píldoras que se vienen colgando en Youtube y otras plataformas que ofrecen al usuario otra forma de acceder al conocimiento y, por lo tanto, restan alumnos (clientes) a universidades y escuelas de negocio “tradicionales”. Son, por definición, gratuitos.

El crecimiento de los MOOC’s y del eLearning es imparable ya que aprovecha lo que la tecnología pone a su servicio (podéis ver datos de España en este post sobre cursos online) y eso tiene muchos beneficios para su target: te permite estudiar donde y cuando quieras; es perfecto para gente que está lejos de las urbes donde tradicionalmente se imparten estudios superiores o charlas técnicas; es perfecto para captar conocimiento puntual, etc… Hasta ahí todos de acuerdo, ¿verdad?

Así que ahora se juntan en un mismo entorno dos modelos de formación que se basan en propuestas de valor y formatos bien distintos y que compiten entre sí, igual que ocurre cuando la prensa tradicional va al online y se encuentra a otros competidores 100% online. Para los que están en el negocio de la formación presencial lo que puede interesarle de los MOOCs es:

  1. Que es una buena forma de que los candidatos a futuros alumnos les conozcan por dentro viendo una clase o un profesor “real” y
  2. que les permite aprovechar el efecto viral para hacer branding (no olvidemos que este tipo de contenido, que aúna audiovisual con conocimiento, es de esos que se comparte mucho).

Pero me da la impresión que también hay un par de razones que subyacen y sobre las que no se ha hecho una reflexión en profundidad:

  1. se hacen por efecto mimético: si lo hacen las grandes y si cada día hay más gente consumiendo contenido y conocimiento vía online, tengo que estar y
  2. quien sabe si en el futuro esto podría ser una fuente de ingresos y, por lo tanto, mejor que esté ahora y vaya aprendiendo para que cuando llegue el momento esté más y mejor preparado para convertirlo en negocio.

Así que Internet se convertirá en mi canal de distribución y de comunicación. ¿Lo hemos reflexionado con calma y en profundidad? ¿Tenemos claro hacía donde va esto o hacía donde nos puede llevar?

La distribución y la comunicación ¿lo son todo?

En los últimos tiempos estamos leyendo mucho sobre la multipantalla que nos dice que la gente accede a la información de muchas formas distintas. Eso lleva a las empresas a adaptar sus contenidos y sus estrategias de comunicación, y de venta, a cualquier dispositivo y a estar en cualquier parte. Exactamente lo mismo está pasando con la distribución de contenidos: tenemos una tienda online y al mismo tiempo estamos en un marketplace. Visto así, la estrategia parece perfecta. ¡Que importa donde me compren mientras me compren!

Pero esta simplificación tiene sus riesgos (y sus ventajas, obvio). El que me domina a mi es el canal y no al revés. Si 100 pequeñas tiendas online vendemos en nuestros sitios y en el mismo marketplace lo único que seguro que conseguimos es hacer crecer el marketplace entre todos. Al final acabaremos abandonando nuestras tiendas y quedándonos en el marketplace porque ahí se concentran la mayoría de las ventas y así seremos más eficientes con los recursos limitados. Pero ¿que ocurrirá el día que el marketplace decida cerrar o cambie los acuerdos subiendo sus tarifas? Estaremos atrapados y sin poder de negociación. Así que volveremos al principio y trataremos de ir llevando, poco a poco, con paciencia y mucho trabajo, clientes a nuestro sitio. Volvemos al punto donde hay que duplicar esfuerzos, trabajar más y ser menos eficiente. Pero no queda otra si no quieres correr el riesgo de quedarte fuera de juego. No será una solución definitiva pero no puedes arriesgarte a perder tus clientes de un día para otro (una razón más para crear tu BBDD y/o tu comunidad).

Pues algo similar ocurre con la formación presencial, el e-learning y los MOOC’s. La única ventaja competitiva de la formación presencial sobre la online es, valga la redundancia, la presencia del alumno y, por lo tanto, la experiencia que éste vive. Y, por supuesto, la marca y los servicios que ésta presta y que no pueden desarrollarse en un sistema online. Si eliminas esto, no te queda nada.

Lo que han hecho algunas escuelas es optar por un híbrido, un punto intermedio, como es la “blended education” que es una forma de contentar a todos: la escuela mejora su estructura de costes y los alumnos pueden acceder a formación sin importar la distancia (más ventas). Distribución de producto perfecta. Y esa misma capilaridad es la que te permite crecer en alumnos y que estos, al mismo, puedan distribuir online algunos contenidos aumentando la capacidad viral de comunicación. O sea, al final la marca cree que solo tiene beneficios:

  • Nos adaptamos a un nuevo medio y eso nos da una imagen moderna y actual.
  • Aprovechamos la viralidad del propio medio.
  • Ampliamos mercado, llegamos a nuevos targets y ampliamos catálogo de producto.
  • Con más “clientes” la posibilidades de crosselling futuro aumentan.
  • Aprendemos y estamos más preparados para lanzar nuevos productos o adaptar todo el catálogo.

Todo parecen ventajas pero en el fondo cuantas más escuelas haya apostando por lo digital y atrayendo nuevos alumnos a formatos digitales más beneficiados salen los que ahí operan. Volviendo al principio del post, dos modelos similares pero con USP distintas luchando, en muchos casos, por el mismo cliente. Entonces ¿que pasa con los que tienen negocios presenciales? Como en el caso anterior de la tienda online y el marketplace puede que en el fondo se esté metiendo en la boca del lobo.

Pues eso mismo pasa incluso con el MOOC. Hay que verlo en toda su dimensión y con visión estratégica porque tu diferencia está en la formación presencial que es donde puedes demostrar realmente tus ventajas competitivas, donde puedes justificar un precio más alto (*) y donde, por supuesto, entregas mejor tu valor. Si de repente nos ponemos a distribuir contenido gratuito y nos dejamos arrastrar por la espiral del mercado o tenemos muy claro donde puede terminar todo, tenemos un plan B y diferenciamos muy claramente la oferta o acabaremos engullidos por lo digital donde el valor percibido es bastante más bajo.

(*) Nota: No digo que la formación online sea necesariamente barata (hay programas online que valen lo mismo que en su versión presencial). Digo que la tendencia digital es esa y, quizás, si ayudamos a hacer crecer el negocio digital éste lo hará en ingresos pero también en competidores con lo que es probable que los precios caigan por pura competencia y porque verán la oportunidad de vender a más gente pero más barato (que es una de los clásicos de los negocios digitales, especialmente aquellos basados en bytes y la nube).

Y otro efecto es que es posible que muchos alumnos acaben percibiendo que el contenido al que acceden a través de los miles de MOOC’s es más que suficiente para lo que buscaban. Y el riesgo para los que venden el sistema presencial está en que no solo no necesiten su tipo de formación sino que, además, hagan apología de este tipo de adopción de conocimiento. 

Como conclusión diré lo que siempre mantengo: lo digital no es para todo el mundo. Éste es un claro ejemplo de modelo muy cercano al mundo físico donde hay que tener cuidado al elegir el modo y para qué me digitalizo (la prensa o el sector editorial lo que tiene es un cambio de formato, así que ahí nada que objetar). Utilizar la tecnología para mejorar la productividad y la comunicación interna, sí. Utilizar el marketing digital y los espacios sociales para mejorar el conocimiento de marca, el soporte al alumno/cliente, también.  Utilizar la tecnología para mejorar el método de aprendizaje y favorecer la colaboración entre alumnos, perfecto. Pero digitalizar el negocio es otra cosa. Y juntarte con un serio competidor es un riesgo.

Creo que hay un poco de confusión sobre lo que significa ser digital y lo que implica a todos los niveles. Se escucha poco y, en buena medida, uno se pone siempre a si mismo como ejemplo y tampoco es eso. La historia está llena de empresas que fueron fagocitadas por sus competidores cuando se desposicionaron por creer que iban hacia donde tenían que ir cuando en realidad estaban alimentando el negocio que les hacía perder su auténtico valor.

Os dejo el informe que ha publicado hace poco EADA, Top 50 de las mejores escuelas de negocio de Europa y donde dirijo el Postgrado en Marketing Digital, sobre el nivel de digitalización de los directivos españoles. Os servirá para ver que opinan sobre el uso que hace y su conocimiento digital. Yo me he quedado con la sensación de que ellos se ponen mejor nota de la que realmente tienen/merecen si les hiciéramos una prueba en vivo.

¡Qué tengáis una feliz semana!

Crédito de la imagen del post Mathieu Plourde

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